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Roldós & Friends

La verdad es que estar 142 años en el mercado no es nada fácil, y dentro del sector de la publicidad todavía menos. Si Roldós sigue en pie es, en gran parte, debido a su trato cercano y cálido tanto con sus clientes como con los medios.

Por ese motivo pensamos, ¿por qué no dar un paso más?   ¿por qué no crear un evento de agradecimiento hacia los medios por su esfuerzo y dedicación día a día con nuestras propuestas?. Fue así  como surgió la idea de Roldós & Friends, un encuentro para celebrar tantos años batallando juntos, años de negociaciones,  de reuniones, de bromas (¿por qué no?)…en definitiva,  años persiguiendo juntos ese ansiado por todos “punto de equilibrio” y “Win Win” entre cliente, agencia y medio…

selfie ascensor

En el ascensor, nos apuntamos a la moda del selfie.

Es por eso que tenemos el gusto de presentaros nuestro primer encuentro Roldós & Friends,  una cena de amigos con los que trabajamos codo con codo cada día, desenfadada y – lo más complicado -, con medios de diferentes sectores : exterior, radio, on line, prensa….sin importar competencias, sólo los amigos de Roldós compartiendo una cena y unas copas…

cena roldos friends

Una frase hecha por el camarero,  desconocedor del motivo de nuestro encuentro , resume perfectamente el resultado de nuestro primer Roldós & Friends:

da gusto empresas como la suya, donde todo el mundo se lleva tan bien

 

¡Si supiese que éramos 17 empresas distintas!, pero lo que nos llena de orgullo,  es que estábamos disfrutando como si fuésemos una sola… esa es la verdadera esencia de la reunión…con lo que nos hemos quedado en la agencia

cena roldos friends 2

Después de esto solo nos queda decir muchas gracias a todos los asistentes por esa velada tan maravillosa… da gusto contar con todos vosotros…de verdad… y esperamos veros a todos el año que viene en nuestro segundo Roldós & Friends.

Roldos Friends Chicas

Roldós & Friends: noche de chicas 🙂

A propósito de La Mercè

A las puertas de una nueva edición de las fiestas de la Mercè, nos ha vuelto a venir a la cabeza la figura de nuestro fundador, Rafael Roldós Viñolas. Que su mentalidad era inquieta, es algo que ya venimos descubriendo desde hace algún tiempo. En esta ocasión nos parece oportuno rememorar una de sus iniciativas, elaboradas siempre bajo un prisma publicitario y en un contexto donde innovar era crear de la nada, lo que todavía las convierte en más ilustres.

A finales del siglo XIX este pionero se atrevió a emprender nuevos proyectos y a idear formas alternativas de explotación comercial del mobiliario urbano. En el año 1877 presentó al Ayuntamiento de Barcelona una propuesta de decoración urbanística de las Ramblas de Barcelona, con motivo de la celebración de las fiestas de la Mercè, nombrada patrona de la ciudad por el Consell de la Ciutat cuando hubo finalizado la plaga de langostas que se produjo en la ciudad en 1687. Así, Rafael Roldós presentó un proyecto donde exponía que: “Teniendo presentado un proyecto para aumentar el decoro de la Rambla en los días de ferias y fiestas de la Merced (…) por el cual el nomenclato estará comprendido en tanjas recortadas en un metro y diez centímetros de ancho por un metro y cincuenta o sesenta centímetros de alto con cuatro banderas de un metro de ancho por un metro setenta centímetros de largo. Dichos escudos trofeos como complemento se sujetarán a los árboles mismos, por lo cual los polos del primer proyecto desaparecen y así dejan el paso mas franco y espedido”. [1]

Naturalmente, el objetivo de Roldós no era otro que el de utilizar estos elementos decorativos como soportes publicitarios, favoreciendo así a la actividad de su agencia de publicidad, Roldós y Compañía, y a la del negocio publicitario, aún en fase embrionaria. En el dibujo que sigue a continuación, adjunto a la memoria que presentó al Ayuntamiento, puede apreciarse la majestuosidad del proyecto.

Dibujo Ramblas_1877

“Nomenclato Anunciador. Vista longitudinal”. Dibujo a escala 0,04/1,00, del proyecto de decoración de las Ramblas con motivo de las fiestas de la Mercé.

Sin embargo, a pesar de los múltiples intentos de Roldós, el Ayuntamiento no aprobó su propuesta y no se llegó a materializar. A pesar de ello, Roldós siguió al frente de nuevas iniciativas -como veremos a lo largo de las próximas semanas- de igual modo que la publicidad exterior siguió su evolución hasta llegar a las sorprendentes propuestas que encontramos actualmente por las calles.

porcelanosa tram

Hoy, casi 140 años más tarde, en esta casa seguimos trabajando con todo tipo de medios y soportes publicitarios, e ideando nuevas alternativas. Porque sabemos que la publicidad se ha hecho grande gracias a iniciativas como ésta.


[1] Carta enviada por Rafael Roldós Viñolas al Ayuntamiento de Barcelona. Barcelona, 14 agosto 1877.

Esperando a Sant Jordi

Hoy, en Cataluña se celebra el día de Sant Jordi (y en España, el Día del Libro), una tradición que parece no tener necesidad de ser anunciada. Como todos sabemos, es una bella festividad que impulsa la venta de rosas y de libros –en Cataluña se estima igualar la facturación del año anterior, que fue de 8 millones de euros-, y posibilita que muchos ciudadanos tengan, por lo menos, un libro al año (lo que no significa que lo lean, claro está).

Pero, ¿es acaso una tradición tan inocente como parece? ¿Detrás no se esconde acaso una cuidada estrategia comercial, acompañada de una ambiciosa campaña de comunicación para aumentar las ventas de ejemplares? Televisión, radio, prensa, newsletters, acciones de marketing directo, street marketing… todos los medios son utilizados para ello porque, en esta ocasión, todos sirven. Sin duda, la de Sant Jordi es una campaña de comunicación compleja, con una difícil planificación de medios porque el público objetivo somos todos. A lo largo de estos días se llevan a cabo campañas que, si bien persiguen los mismos objetivos, la venta de libros, son realizadas por diferentes emisores.

En primer lugar, nos encontramos ante las campañas realizadas por las propias editoriales. Cada obra lleva el respaldo de una cuidada campaña de comunicación hecha a medida y dirigida a un público determinado. Por este motivo, cada editorial debe seleccionar diferentes obras para acercarse a segmentos más específicos y conseguir completar la totalidad de la población.

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En segundo lugar, está la campaña realizada por los propios establecimientos, que pretenden aumentar la venta de libros, al margen de la obra en cuestión. Aquí, centros comerciales, comercios de barrio, grandes almacenes, etc. ejercen una lucha feroz para conseguir la prim  acía en facturación, por lo que llevan a cabo intensivas campañas de comunicación. Pero en esta ocasión, y volviendo a lo anterior, ¿el público objetivo también somos todos? ¿deben dirigirse sólo a su público habitual? ¿Cómo se comportan los ciudadanos durante el 23 de abril?

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Además de estas cuestiones, existe otro elemento que complica aún el escenario. La naturaleza de este evento es puntual, por lo que no hay margen de reacción ante las adversidades. Las condiciones climatológicas, la coincidencia con eventos deportivos, o simplemente una acción de boicot (como el que está afectando a FNAC) pueden anular cualquier esfuerzo comunicacional.

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En resumen, Sant Jordi, si bien puede ser inocente en cuanto a intención, es perversa en cuanto a comunicación. Cada año, esta historia que nace de un dragón que escupe fuego por la boca a más de uno le remite a la realidad.

A pesar de ello, Roldós os desea feliz Sant Jordi.

Planificando medios… desde el respeto

De estar vivo, esta semana nuestro fundador cumpliría 168 años. Nacido en la calle Platería, 2 de Barcelona el 29 de marzo de 1846 en una familia catalana –hijo de Miguel y Buenaventura-, Rafael Roldós Viñolas inicia su actividad laboral a la temprana edad de once años. Su primer trabajo lo desarrolla en una imprenta, concretamente ejerciendo de tipógrafo. Este oficio representa el punto de partida para un muchacho emprendedor y con ganas de llevar a cabo otros proyectos más ambiciosos. Su espíritu inquieto le permite materializarlos, algunos con más suerte que otros.

Rafael Roldós

En este post no pretendemos profundizar en sus innumerables iniciativas, ni tan siquiera en la única que ha perdurado, Roldós Publicidad, hoy una agencia de medios que empezó en 1872 -en un pequeño local de la calle Escudellers de Barcelona- como uno de los primeros centros de anuncios del país. Nuestro propósito es, además de celebrar el nacimiento de nuestro fundador, compartir algunos de sus más destacados valores, que con mucho tesón supo transmitir a sus descendientes e inculcarlos en sus negocios. Sin embargo, estas cualidades traspasaron cualquier frontera y se convertirían en piezas clave para la actividad anunciadora en todas sus dimensiones.

Uno de los valores que avala nuestro éxito, por tanto, es herencia de don Rafael Roldós Viñolas. Se trata, nada más y nada menos, que del trato que concedía a sus clientes. La difícil tarea de los primeros agentes de prensa ante pequeños comerciantes que, por desconocimiento o desconfianza, eran reacios a esa actividad incipiente llamada publicidad, hacía mucho más difícil establecer cualquier acercamiento. Sin embargo, el tesón de estos profesionales, entre ellos Roldós, les enseñó la utilidad de la publicidad, en aquel entonces, en una fase embrionaria. Evidentemente, esta relación sólo podía labrarse desde la confianza. Y para ello había que ganársela, algo que no todos supieron hacer. Roldós sí supo ganarse el respeto de todos cuantos coincidieron con él y fue reconocido por ello. Y esto no lo decimos nosotros, que también, sino que aparece publicado en numerosas cabeceras de la época. Por ejemplo, el diario El Liberal se publica, con motivo de su fallecimiento, lo siguiente:

Era el prototipo del hombre honrado y laborioso, que a fuerza de trabajo y constancia había logrado reunir una importante fortuna y adquirir un sólido prestigio en el mundo de los negocios (…) fue uno de los propulsores de la moderna agencia de publicidad, fundando la que lleva su nombre, y que es conocida y respetada en el mundo entero”.[1]

Afortunadamente los hijos de Roldós supieron recoger el testigo de su padre y mantener la actividad de la agencia y de otros negocios de los que se hallaban al frente bajo la batuta de sus valores. A día de hoy, su espíritu sigue más vivo que nunca y seguimos manteniéndolo, siendo el motor regulador de nuestra actividad. Si bien han cambiado las formas y maneras desde el siglo XIX, la relación entre ambas partes sigue siendo la misma. Por lo menos por lo que a nosotros respecta.

Gracias a Rafael Roldós Viñolas, trabajamos con la certeza de que de la transparencia nace el respeto y de la cercanía, la confianza.

Don Rafael, con el debido respeto, ¡gracias y felicidades!


[1] El Liberal, octubre 1918.