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A las puertas de una nueva edición de las fiestas de la Mercè, nos ha vuelto a venir a la cabeza la figura de nuestro fundador, Rafael Roldós Viñolas. Que su mentalidad era inquieta, es algo que ya venimos descubriendo desde hace algún tiempo. En esta ocasión nos parece oportuno rememorar una de sus iniciativas, elaboradas siempre bajo un prisma publicitario y en un contexto donde innovar era crear de la nada, lo que todavía las convierte en más ilustres.

A finales del siglo XIX este pionero se atrevió a emprender nuevos proyectos y a idear formas alternativas de explotación comercial del mobiliario urbano. En el año 1877 presentó al Ayuntamiento de Barcelona una propuesta de decoración urbanística de las Ramblas de Barcelona, con motivo de la celebración de las fiestas de la Mercè, nombrada patrona de la ciudad por el Consell de la Ciutat cuando hubo finalizado la plaga de langostas que se produjo en la ciudad en 1687. Así, Rafael Roldós presentó un proyecto donde exponía que: “Teniendo presentado un proyecto para aumentar el decoro de la Rambla en los días de ferias y fiestas de la Merced (…) por el cual el nomenclato estará comprendido en tanjas recortadas en un metro y diez centímetros de ancho por un metro y cincuenta o sesenta centímetros de alto con cuatro banderas de un metro de ancho por un metro setenta centímetros de largo. Dichos escudos trofeos como complemento se sujetarán a los árboles mismos, por lo cual los polos del primer proyecto desaparecen y así dejan el paso mas franco y espedido”. [1]

Naturalmente, el objetivo de Roldós no era otro que el de utilizar estos elementos decorativos como soportes publicitarios, favoreciendo así a la actividad de su agencia de publicidad, Roldós y Compañía, y a la del negocio publicitario, aún en fase embrionaria. En el dibujo que sigue a continuación, adjunto a la memoria que presentó al Ayuntamiento, puede apreciarse la majestuosidad del proyecto.

Dibujo Ramblas_1877

“Nomenclato Anunciador. Vista longitudinal”. Dibujo a escala 0,04/1,00, del proyecto de decoración de las Ramblas con motivo de las fiestas de la Mercé.

Sin embargo, a pesar de los múltiples intentos de Roldós, el Ayuntamiento no aprobó su propuesta y no se llegó a materializar. A pesar de ello, Roldós siguió al frente de nuevas iniciativas -como veremos a lo largo de las próximas semanas- de igual modo que la publicidad exterior siguió su evolución hasta llegar a las sorprendentes propuestas que encontramos actualmente por las calles.

porcelanosa tram

Hoy, casi 140 años más tarde, en esta casa seguimos trabajando con todo tipo de medios y soportes publicitarios, e ideando nuevas alternativas. Porque sabemos que la publicidad se ha hecho grande gracias a iniciativas como ésta.


[1] Carta enviada por Rafael Roldós Viñolas al Ayuntamiento de Barcelona. Barcelona, 14 agosto 1877.

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