Es posible que muchos de vosotros hayáis oído hablar de Snapchat, una red social que se lanzó en 2011 pero que actualmente está teniendo su momento de mayor crecimiento. También puede ser que os suene a red social propia de los adolescentes, fugaz y difícil de entender, o incluso que alguien os haya dicho que es una moda pasajera. No deberíamos pecar de ingenuos, ya que la mayoría de estos comentarios se escuchaban hace unos años referidos a Facebook y a Twitter.
La semana pasada hablábamos de los rumores de declive de Twitter, y en esta ocasión os queremos hablar de una red que amenaza con convertirse en el relevo generacional de las redes que hoy conocemos como «grandes» del sector. Lejos de querer hacer predicciones, lo que está claro es que Snapchat ha logrado captar a un público joven que no está interesado en las redes sociales donde ya están sus padres.

Algunas cifras nos ayudan a entender la magnitud de su éxito. Facebook intentó comprar Snapchat por 3.000 millones de dólares y ni siquiera así consiguió hacerse con ella. No en vano, el número de imágenes y vídeos que se comparten en ella a diario ya ha superado las cifras del gigante de Zuckerberg, con más de 400 millones al día.
¿Cómo funciona esta red social? Pues bien, debemos olvidarnos de la idea convencional de timeline que tienen en común Facebook, Twitter, o Instagram. Snapchat, pese a ser eminentemente social, tiene muchas más similitudes con una app de mensajería instantánea. En ella, puedes tomar una foto o un vídeo y elegir el tiempo durante el que el receptor podrá visualizar el mensaje antes que se destruya, o bien compartirlo con todos tus contactos a través de tu Story, un feed de todo aquello que has compartido sólo durante las últimas 24 horas.

Como véis, es un cóctel de todas aquellas tendencias que han revolucionado el sector de las comunicaciones online durante los últimos años: Snapchat es instantánea, fugaz, informal y móvil. De hecho, ni siquiera cuenta con aplicación de escritorio ni puede ser navegada a través del ordenador. Sólo a través de la app (iOS o Android).
Y entre fragmentos de vida cotidiana, fotos informales, filtros divertidos y el fenómeno del sexting – un alto porcentaje de los snaps compartidos entre los adolescentes son fotografías subidas de tono –, las marcas no han querido perder la oportunidad de hacerse un hueco en Snapchat para evitar quedarse atrás en esta transición generacional en el sector de las redes, de consecuencias hoy aún impredecibles.
Sin ir más lejos, marcas de gran impacto entre los jóvenes como McDonald’s han utilizado Snapchat para estrenar sus campañas de forma exclusiva en forma de clips de pocos segundos. En este caso, la cadena de restaurantes de comida rápida utilizó pequeñas capturas con mensaje que luego formaron parte de un anuncio más convencional. En este caso podemos ver cómo incluso la estética del la campaña estaba muy en la línea colorida y dinámica que propone Snapchat.
Otras marcas han utilizado Snapchat para ofrecer cupones y descuentos a sus seguidores por un tiempo muy limitado (recordemos que los snaps son visibles en el Story sólo durante 24 horas), para retransmitir el día a día de un famoso o de un empleado, o incluso para cubrir eventos en vivo. De hecho, Snapchat ha sabido explotar estas posibilidades y desde hace un tiempo ofrece servicios dedicados a las empresas como los Channels, una especie de canales de contenidos corporativos que emiten snaps vinculados con la marca o el evento, uno tras otro.
Al fin y al cabo, esta red social aún es un terreno fértil que permite a las marcas explorar distintas posibilidades y experimentar mil y una formas de captar la atención de sus consumidores.
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