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El Director de Marketing de hoy en día a menudo ni mira la publicación que se ha hecho en Instragram o cuál era el objetivo de la última campaña. Es muy común que su vista se centre en el número de seguidores, y de ahí como máximo mire de reojo el alcance o los likes conseguidos en el último post. ¿Es esta una buena práctica?

Cuando llegaron las redes sociales corporativas todo el mundo estaba encantado porque por fin podrían medir de forma exacta el resultado de sus acciones. Nadie sabe exactamente cuantas personas ven un anuncio en la tele o lo escuchan en la radio, pero en Facebook podemos saber cuantas mujeres de 30 años hemos alcanzado con nuestra última promoción en un post. ¿Es esto una manera correcta de verlo?

La realidad es que cuando hacemos un anuncio en la TV o en la radio, a pesar de no tener datos muy concretos de lo que pasa, “sabemos cómo ha ido”. Si somos unos profesionales del sector, tenemos un instinto que, en base a los inputs recibidos (percepción en la calle, leyendo medios del sector, escuchando una conversación, hablando con los comerciales…) , nos permite saber el éxito o no de esa campaña.

Esto es algo que con las Redes y sus métricas hemos ido perdiendo poco a poco, pero quizás de manera parcialmente errónea.

Los seguidores y el alcance y los likes se tienen que mirar, pero sin olvidarse del “ruido”. Porque hay cosas más importanes que 1000 seguidores arriba o abajo, es más importante si la campaña ha conseguido realmente incidir entre la población. Eso se puede mirar por ejemplo en los comentarios, donde es muy diferente que alguien ponga un smiley que ver algo como “Me parece brutal esta camisa, mi pareja estará genial cuando se la regale. ¿La vendéis online?”. O leyendo conversaciones privadas de los usuarios con el Community Manager, dónde éste último puede aportar información valuosa como alguien que le diga “Solo quería felicitaros por vuestro último post, me ha alegrado el día”. O no digamos si alguna persona relevante nos meciona sin haberle pagado por ello.

Y además, también como ocurría antes con la TV, estando atento si en una comida o en un evento o donde sea se menciona nuestra última acción.

Y es que los seguidores o el alcance no aumentan la facturación de la empresa. Ni siquiera las ventas que hagas a través de las redes sociales (casi siempre pocas en comparación con otros canales) van a afectar a la facturación de la empresa. Pero si la gente, si los consumidores, si la calle hace ruido alrededor de tu marca, seguramente la cuenta de resultados será positva. En Roldós os podemos ayudar a ello.

Houser & Houser, Marketing Digital