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Hay marcas que forman parte de nuestra historia mucho antes de que nos demos cuenta. Nos han acompañado durante décadas, han evolucionado con nosotros y han sabido encontrar nuevas maneras de seguir presentes. La Vanguardia es una de ellas. Y su historia tiene mucho que ver con la nuestra.

El 1 de febrero de 1881, Barcelona veía nacer el primer número de La Vanguardia. Por aquel entonces, Roldós y Compañía ya llevaba casi una década trabajando en el mundo de la publicidad. Fundada en 1872, nuestra agencia nació en una época en la que la prensa era uno de los grandes motores de la comunicación comercial. Los periódicos informaban, conectaban a las personas con la actualidad y ofrecían a las marcas un espacio para darse a conocer y para explicar las bondades de los productos que representaban.

Desde entonces, han pasado generaciones, han cambiado las ciudades, los hábitos de consumo y la manera de relacionarnos con la información. Pero hay algo que permanece: el papel de los medios como punto de encuentro entre las marcas y las personas.

Cuando La Vanguardia publicó su primer ejemplar, las páginas del diario eran muy diferentes de las que conocemos hoy. No había fotografías y los anuncios, eminentemente tipográficos, compartían protagonismo con las noticias en una composición que poco tenía que ver con el diseño actual.

A lo largo de su historia, el periódico ha incorporado nuevas tecnologías, renovado su diseño y ampliado sus contenidos. En 1983 abandonó la impresión con tipografía de plomo y, en junio de 1995, dio el salto a internet. Apenas unos meses después, se convirtió en el primer diario español en actualizar sus informaciones en tiempo real. Hoy, la experiencia informativa va mucho más allá del papel: web, móvil, vídeo, pódcast, newsletters y nuevos formatos permiten llegar a los lectores allí donde están y cuando quieren informarse.

Esta transformación refleja una realidad que conocemos bien en Roldós Media: los medios cambian, aparecen nuevas oportunidades y las estrategias de comunicación deben adaptarse. Lo importante es entender cada entorno y saber cómo aprovecharlo.

En un ecosistema saturado de mensajes, notificaciones y contenidos que compiten por unos segundos de atención, los medios periodísticos siguen ofreciendo algo especialmente valioso: una marca reconocible, una comunidad de lectores y un contexto editorial en el que la publicidad puede integrarse de forma relevante.

Y los datos demuestran que la prensa mantiene su capacidad para llegar a grandes audiencias.

Según la segunda oleada del Estudio General de Medios de 2026, La Vanguardia alcanza los 386.000 lectores diarios en su edición impresa, y se sitúa entre las principales cabeceras de información general de España.  Sin duda, son cifras que ilustran la capacidad de una cabecera centenaria para mantener su vínculo con los lectores mientras amplía las formas de acceder a sus contenidos.

Para los anunciantes, esto significa que la prensa continúa ofreciendo oportunidades de comunicación que van más allá del soporte físico. La credibilidad del medio, la afinidad con su audiencia y la posibilidad de contextualizar los mensajes siguen siendo factores importantes a la hora de planificar una campaña.

En Roldós Media llevamos más de 150 años trabajando con anunciantes y medios. Hemos vivido la transformación de la prensa, la llegada de la radio y la televisión, la expansión de la publicidad exterior y la revolución digital, y lo que está por venir… Pero, por encima de los cambios tecnológicos, hay algo que continúa marcando la diferencia: las relaciones entre las personas. Nuestra relación con medios como La Vanguardia forma parte de una manera de entender la publicidad que hemos mantenido a lo largo de nuestra historia. Una relación construida con conocimiento, cercanía y colaboración, que nos permite encontrar las mejores oportunidades para cada anunciante.

Porque sí, los tiempos cambian, los formatos evolucionan y las audiencias se transforman. Pero la confianza, el conocimiento y las relaciones humanas siguen siendo el mejor punto de partida para comunicar.