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Érase una vez… la décima Roldosiana.

Cuentan los más veteranos de la casa que, en Roldós Media, los años no se miden solo en campañas, en GRPs ni en cierres de trimestre. Aquí, los años también se cuentan en noches compartidas, risas cruzadas y canciones que terminan a coro. Y si hay un momento que resume todo lo que somos, es sin duda este: Roldós&Friends, una cita ya legendaria que este otoño ha celebrado su décima edición.

Todo comenzó hace once años, en una de esas tardes en las que las buenas ideas brotan por doquier, a alguien en Roldós se le ocurrió algo simple pero poderoso: reunir a todos los medios de comunicación con los que trabajamos para agradecerles su trato, su generosidad, y sobre todo, esa complicidad que nace cuando los negocios se hacen con respeto y con alma. Porque sí, en Roldós creemos firmemente que la amistad en los negocios no solo es posible, sino deseable. Queríamos crear un espacio donde medios que compiten cada día pudieran conocerse, hablar sin tensiones, compartir una copa, una anécdota… o una habanera. Un encuentro en el que dejar de lado los cargos, las negociaciones y las prisas, para conectar desde otro lugar. Desde el respeto, el agradecimiento y, por qué no decirlo, desde el cariño.

Y así nació el encuentro Roldosiano, un evento único, casi secreto, que empezó con menos de 20 representantes de diferentes medios y que hoy ya reúne a más de cuarenta. Lo que comenzó como una cena entre colegas se ha convertido en una tradición esperada, deseada y celebrada. Cada año en un lugar distinto, pero siempre con el mismo espíritu: compartir, reír, cantar (sí, cantar) y a veces hasta bailar, y recordarnos que, aunque estemos en un sector competitivo, hay espacio para la cercanía y el reconocimiento mutuo.

Desde entonces, cada otoño, cuando Barcelona se quita el calor de encima y empieza a oler a castañas, nos reencontramos. A veces en La Camarga, otras en el Puerto de Barcelona, en BCN Kitchen, en el Tragaluz, en chiringuitos playeros… Este año, la cita ha sido en La Foodieteca, un espacio muy especial ubicado en el corazón de la ciudad. Risas, reencuentros, complicidades que nacieron en ediciones anteriores y que ya se sienten como viejas amistades. Porque si hay algo que emociona, incluso a los más duros del sector, es ver cómo algunos medios se conocen aquí por primera vez, y así lo manifiestan: “nos conocimos en la cena de Roldós”. Lo dicen con una sonrisa, con ese brillo en los ojos que aparece cuando algo auténtico ha ocurrido. A veces, hasta con cierta emoción, como si este pequeño gran encuentro fuera un oasis en medio del ruido y la presión.

Este año lo hemos vuelto a vivir. Medios nuevos que llegan y se integran con naturalidad, otros que repiten sin falta desde la primera edición. Porque si hay algo que distingue a esta fiesta es que, quien viene, quiere volver. No hay invitación que se rechace ni lista de espera que no crezca.

Después de la cena, como manda la tradición, se cantaron habaneras, dirigidas por nuestro consejero delegado, que ya ha hecho de esto su momento estelar. A veces, incluso se improvisan unas sardanas. Y, como siempre, los nuevos tuvieron que hablar, con discursos breves y valientes, que hacen reír, aplaudir… y brindar.

Pero esta noche es solo una parte de lo que construimos durante todo el año. Porque la relación con los medios no se cuida en una cena: se cultiva cada día, en cada llamada, cada negociación, cada acuerdo. Nuestra forma de trabajar es cercana, honesta y respetuosa –así lo brinda nuestro leit motiv empresarial– y creemos que eso, se nota. Nos mueve una filosofía clara: hacer las cosas bien, sin atajos, con transparencia y con humanidad. Es lo que hemos hecho durante más de siglo y medio, y lo que seguiremos haciendo, con la misma convicción, en cada relevo generacional.

Porque en Roldós somos una empresa familiar, y eso, también se nota. Se nota en los valores, en el trato, en las decisiones. Y se notará en el futuro. Porque las personas que vengan después sabrán que esto no es solo una agencia de medios: es una forma de estar en el mundo. Es una familia.   

Brindamos por estos diez años de encuentros, por los medios que nos acompañan, por los nuevos que vendrán, y por todos los lazos que hemos tejido. Brindamos por la buena gente, por la buena voluntad y por los negocios hechos con alma.

Y brindamos, también, por lo que aún está por venir. Porque si algo nos ha enseñado esta historia, es que las cosas buenas, cuando se hacen con cariño, no tienen final. Y que la historia de Roldós Media, como las mejores, se escribe entre muchos.

Nos vemos en la próxima.