
Esta semana nos hemos despertado con la noticia que el Queso Don Crisanto, de la empresa familiar Crisanto, ha obtenido el Premio Alimentos de España al Mejor Queso 2025. Premio que otorga nada más y nada menos que el Ministerio de Agricultura.
En este caso el jurado no ha tenido en cuenta únicamente la excelente (supuestamente; en Roldós Media todavía no lo hemos probado…) calidad del queso, sino que también reconoce la historia de una familia que lleva cuatro generaciones afinando la misma receta.
Esta anécdota gastronómica nos hace pensar en la relevancia que pueden adquirir las empresas familiares en España. Seguramente no es un dato que, de entrada, nos resulte intuitivo, pero hay que tener en cuenta que el 92% de las empresas españolas son familiares y generan el 70% del empleo privado. No está mal, ¿no?
Existen varios falsos mitos acerca este tipo de empresas, pero los más generalizados son dos. El primero, asociar empresas familiares con empresas pequeñas. La segunda creencia, que es complicado que puedan durar más de 1 o 2 generaciones por falta de interés en las generaciones sucesoras, salvo excepciones como Mercadona o Inditex. Sin embargo, los datos nos dicen todo lo contrario.
¿Qué aportan las empresas familiares?
Esa presencia masiva las convierte en auténticos motores de la economía cotidiana: sostienen miles de pequeños proveedores, mantienen vivo el comercio de proximidad y fijan población en zonas rurales donde la gran empresa nunca llega.
Su contribución, sin embargo, trasciende los balances. El vínculo entre propiedad y gestión fomenta relaciones laborales de largo recorrido, inversión paciente y una cultura centrada en el legado. En Roldós Media, que bebemos de la cultura familiar a diario, lo vemos claro. Las decisiones habitualmente se toman en función de:
- ¿Qué hubiera hecho Rafael Roldós 150 años antes?
- No dañar la imagen que hemos construido durante tanto tiempo
- Crear vínculos que sean duraderos: nuestra intención es durar 150 años más 😊
- Crear soluciones de alta calidad; necesitamos que el recuerdo de nuestra marca perdure mucho tiempo
Además, el arraigo local de las empresas familiares se traduce en responsabilidad social casi automáticamente. Al vivir y trabajar en la misma comunidad, sus decisiones tienen un impacto directo en vecinos, consumidores y medio ambiente, lo que impulsa proyectos de sostenibilidad comprometidos con el territorio.
En resumen, las empresas familiares –sean de queso o de medios– no solo aportan riqueza; aportan estabilidad, sentido de pertenencia y una visión a largo plazo que refuerza el tejido económico y social del país.
Y en Roldós Media, pese a que nos encanta trabajar con todo tipo de empresas, tenemos un feeling especial cuando se trata de estrechar lazos con empresas cuyos descendientes seguirán siendo clientes de nuestros descendientes.