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Como sabéis, en este blog nos gusta abordar cuestiones sobre la publicidad y el marketing de forma desenfadada, como hicimos recientemente en nuestro artículo sobre la máscara electrónica de Chewbacca. Como sabemos que gustó, y como conocer y adaptarse a las corrientes, modas y hábitos del consumidor es uno de los principales objetivos de nuestra labor, hoy os vamos a hablar del juego de realidad virtual que ha irrumpido recientemente en nuestros teléfonos móviles, suponiendo un auténtico fenómeno social: Pokémon GO.

El juego es una adaptación de la conocida saga de dibujos animados y videojuegos de Nintendo, que convierte el mundo real en el mapa del juego donde el usuario encontrará a los entrañables personajes que podrá capturar lanzando Pokéballs. Mediante el uso de la geolocalización y la realidad aumentada, el juego utiliza ubicaciones reales (que pueden ir desde un lugar emblemático de tu ciudad hasta un comercio de barrio) para ubicar sus Poképaradas, en las que el usuario obtiene objetos útiles en el juego, y sus gimnasios Pokémon, en los que se realizan competiciones.

Tras esta parca introducción os preguntaréis, ¿pero qué implicaciones tiene Pokémon GO en el ámbito del marketing y la publicidad? En primer lugar, la visión marketiniana de Niantic, empresa desarrolladora del juego, que años atrás creó junto a Google el juego Ingress, de características similares pero sin todo el atractivo que aportan de los personajes de Nintendo.

Tras una primera idea en el marco de una broma de Google Maps con motivo del April’s Fool, su director ejecutivo, John Hank, vió que la combinación de la geolocalización con el universo Pokémon tenía muchas posibilidades. Dos años más tarde, el juego ya ha batido todos los récords de descargas y de uso (superando a Twitter en número de usuarios activos al día, por ejemplo) a pesar de que la app sólo se ha lanzado de forma oficial en Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda.

«Puedes alcanzar 2 Poképaradas desde nuestro comedor, que lo sepas», reza este cartel en una avispada pizzeria estadounidense.

A pesar de que las opciones con las que se ha lanzado el juego son aún limitadas, algunas empresas y comercios locales ya están buscando formas de sacarle provecho a la popularidad de la aplicación. No en vano, se trata del primer videojuego de masas que invita a sus jugadores a salir a la calle y moverse, y eso supone una oportunidad.

La proximidad de Poképaradas o de gimnasios Pokémon es una lotería que cualquier establecimiento – cuyo target coincida con el perfil de los jugadores – debe aprovechar. Por si fuera poco, el juego permite comprar por 99 céntimos un objeto llamado Módulo Cebo que durante 30 minutos logra atraer más Pokémon a una zona en concreto, haciéndola más atractiva para los jugadores. Esto ha sido aprovechado por tiendas como IconoCLAD, de Salt Lake City, que asegura haber conseguido un incremento de afluencia de clientes gracias al uso de esos incentivos.

En declaraciones al Financial Times, los desarrolladores del juego han avanzado que además de las compras de los usuarios dentro de la aplicación, pronto habrá más opciones para que los anunciantes saquen partido al universo Pokémon GO. Por ejemplo, Poképaradas patrocinadas fruto de acuerdos comerciales con distintas marcas y establecimientos.

Sin duda, habrá que estar muy atento a cómo se desarrolla este nuevo fenómeno social y a qué posibilidades ofrece para los anunciantes, sobretodo para negocios locales. Mientras tanto, Nintendo ha conseguido incrementar el valor de sus acciones de forma sustancial durante los últimos días, y el juego para móviles se ha convertido en su mejor campaña de publicidad para el lanzamiento de dos nuevas ediciones del juego (Pokémon Sol y Pokémon Luna) para la consola portátil Nintendo 3DS.

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