Es para nosotros un honor poder compartir con todo aquél que nos lee lo que ha significado nuestra experiencia en la 31ª edición de El Sol, Festival Iberoamericano de la Comunicación Publicitaria.
Pero tranquilos, no pretendemos hacer un resumen de lo sucedido a lo largo de estos días; esta información podéis encontrarla en los múltiples canales que han dado cuenta de todo lo que se ha dicho en las diferentes ponencias, mesas redondas, etc. A veces, incluso, hasta en tiempo real.
Tampoco queremos repasar los diferentes galardones que se entregaron en una gala marcada por la amplia participación y por el protagonismo de España, Argentina y Brasil como los máximos galardonados. Esta información también queda extensamente cubierta por otros medios a través de fotos, vídeos y largos listados.
Lo único que queremos es plasmar la maravillosa experiencia de haber asistido a Bilbao, de haber vivido por y para la Publicidad durante tres largos días, algo que, como sabéis, nos encanta.
El Palacio de Euskalduna ha acogido las distintas conferencias, proyecciones y exposiciones que han tenido lugar desde el pasado jueves 2 de junio. Por lo tanto, ha sido un entorno en el que solo se han respirado y transpirado aires publicitarios, desde la actitud y la indumentaria de muchos de los allí presentes, hasta naturalmente, los temas de conversación. Quizás, muchos de los que estaréis leyendo esto no habéis asistido nunca a este evento pero otros ya sabéis cuál es la dinámica.
Naturalmente, el tema central del festival es, como su nombre indica, la Publicidad, y desde diferentes perspectivas, siempre se mantiene el mismo objetivo: compartir conocimiento. A grandes rasgos, podríamos decir que las conversaciones de los asistentes han girado en torno a tres grandes ejes. El primero, constatar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Estos días ha habido muchos reencuentros entre compañeros y ex compañeros de profesión, lo que ha dado lugar al recuerdo y la consecuente nostalgia. Y claro, a pesar de ser publicitarios, también somos humanos, por lo que nuestra selectiva memoria solo ha sacado a relucir las grandes y divertidísimas anécdotas.
El segundo gran tema ha sido, como siempre, el cliente. Ningún director de marketing, ningún brand manager, ni ningún product manager, por bien que caiga y bueno que sea, se ha escapado de las garras de los publicitarios. Ante la competencia, uno tiene que defender la calidad de su creatividad y mantener intacta su vanidad, y qué mejor escudo que el que nos da de comer. Sí, el cliente, aquél que, a pesar de conocer como nadie su producto, todavía no sabe lo que le conviene y tiene como único objetivo, mermar cualquier indicio de creatividad. Al caer la noche ha salido a relucir el tercer gran tema de conversación de estos días. Ese, por respeto, no lo vamos a reproducir. Simplemente diremos que también forma parte del negocio publicitario, al fin y al cabo, tema central del certamen.
En definitiva, han sido tres días intensos en los que la mente de uno solo ha visto, ha pensado y ha hablado de publicidad. En este entorno, nuestros cerebros se han visto inmersos en el maravilloso mundo de este negocio, algo que tarde o temprano repercutirá en la industria. Porque, para estimular este músculo no solo hay que tenerlo activo de manera constante, sino que hay que hacerlo en el entorno adecuado. En Roldós, haya o no haya sol, estaremos encantados de seguir hablando de publicidad. Si quieres que lo hagamos juntos, no dudes en ponerte en contacto con nosotros y compartiremos contigo esta gran pasión.
El pasado 18 de mayo tuvo lugar la jornada de debate ¿Se habla español en la publicidad?, organizada por la Real Academia Española (RAE) y la Academia de Publicidad (AP). Ambas instituciones han puesto en marcha una iniciativa que pretende defender el uso de la lengua española entre la población española y, de manera muy especial, en el mundo publicitario, en todos sus ámbitos. Así, según la RAE, “tiene como objetivo concienciar respecto al buen uso del idioma español no sólo en los spots, sino también en la sociedad en general”.
Como publica Anuncios, y según cifras correspondientes al estudio realizado por la RAE en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid, el dato es cuanto menos alarmante: “en 2015, 322 marcas usaron el inglés en su publicidad. Estas marcas invirtieron 520 millones de euros (un 20,4% de la inversión publicitaria)». Esta investigación profundiza sobre las razones del uso de inglés en la publicidad e intenta acercarse al cómo lo acepta la audiencia y al porqué.
Una de las conclusiones que se extrae es que la lengua española se asocia, por cuestiones históricas, al aislacionismo. Otro de los datos que obtenidos es que, por suerte, todavía existe una parte de la población que no acepta esta intrusión de la lengua inglesa en nuestra cotidianidad y que, incluso, cree que puede acabar resultado perjudicial para las marcas y productos, ya que pueden quedar desposeídas de su bien más preciado: su identidad.
En el marco de esta campaña, se ha realizado un ingenioso spot que pretende reflejar, a modo de parodia, lo que sucede con el uso y abuso de tantos términos anglosajones, en ocasiones vacíos de contenido. Realizado por la agencia Grey, puedes ver el anuncio aquí:
Al leer esta noticia, se nos ocurrió sumergirnos en nuestra hemeroteca interna, a la caza de muestras antiguas, concretamente de los años 40, una década donde la autarquía y el aislamiento internacional estaban a la orden del día. Vimos que el orgullo de todo lo español quedaba latente en cada una de las piezas que se realizaban. Anunciantes, agencias y clientes, así lo concebían.
En nuestra particular inmersión, nos ha parecido oportuno centrarnos en las marcas y productos más susceptibles de incorporar este tipo de vocabulario, y en vistas de lo que viene sucediendo, nos hemos fijado en las de belleza e higiene. La verdad es que nos ha sorprendido el resultado:
Muestra de anuncios realizados por Roldós durante los años 40 y publicados en La Vanguardia
Si nos fijamos en los anuncios adjuntos, vemos que, a pesar de que en ocasiones se intuye un estilo ciertamente afrancesado, el vocabulario español se mantiene en estado puro, donde se aprecia la elección, precisa, de cada término, que se refiere exactamente a lo que designa.
Ciertamente, hace algo más de un lustro, el conocimiento de la población de lenguas extranjeras era menor, pero tenía un mayor respeto por nuestra lengua. Esperemos que las nuevas generaciones lo recuperen pronto y sepan apreciar la riqueza de nuestra lengua.
Es posible que la historia que os vamos a contar a continuación no sea nueva para vosotros, ya que durante la última semana ha batido todos los récords de alcance en las redes sociales, irrumpiendo incluso en los medios de comunicación de masas, tanto online como offline. Pero es interesante analizarla desde la óptica del marketing, como veremos.
Candence Payne es una madre de familia de Texas acostumbrada a compartir sus anécdotas del día a día con sus seguidores en Facebook. El jueves pasado, Candence decidió usar la nueva función Facebook Live, que permite compartir vídeo en directo con tus contactos, para mostrar a sus amigos algo cotidiano y excepcional al mismo tiempo.
Tras acudir a una tienda Kohl’s a devolver algunas piezas de ropa que no la habían convencido, vió en un estante un artículo que la enamoró: una máscara electrónica de Chewbacca – el popular personaje de la saga Star Wars – que sincroniza los movimientos de mandíbula con la persona que la lleva puesta, emitiendo su característico sonido.
Candence decidió emitir vídeo en directo para mostrar su entusiasmo por su nuevo juguete que, aunque en un primer momento pensó regalar a sus hijos, finalmente admitió que había comprado para ella misma. Desde el asiento del conductor de su coche, y sin grandes pretensiones, se probó la máscara… Y esto es lo que sucedió:
Quizás fruto del ataque de risa incontrolable de la protagonista, el vídeo empezó a alcanzar una audiencia inaudita. Los vídeos grabados con la opción Facebook Live pueden visualizarse en directo, pero posteriormente también quedan guardados en la galería. Y es precisamente en diferido como el vídeo empezó a viralizarse, horas más tarde.
El vídeo se ha convertido en el más visto de la – aún corta – historia de Facebook Lives, acumulando a día de hoy cerca de 145 millones de reproducciones. Candence se ha convertido ya en casi una celebridad, acumulando miles de nuevos seguidores en muy poco tiempo, siendo invitada por varias televisiones para hacerle entrevistas, convirtiéndose en una embajadora de los productos de Star Wars que vende Kohl’s y recibiendo una placa conmemorativa en las propias oficinas de Facebook mientras era ovacionada por los empleados de esta red social.
Pero más allá de la hilarante anécdota, ¿qué podemos sacar de esta asombrosa historia desde el punto de vista del marketing y la publicidad? En primer lugar, la lección de que la viralidad es algo absolutamente incontrolable. Las marcas pueden favorecer y poner todo a favor de que un contenido se viralice, pero al final la audiencia premia aquello que recibe como único y genuino. En este caso, no parece que se trate de una estrategia previamente planificada por Hasbro o Kohl’s, sin un contenido generado por una usuaria que de repente se convierte en la mayor campaña publicitaria imaginable para este producto.
En este caso ha sido Kohl’s la marca que ha demostrado mayor pericia en detectar este fenómeno y potenciarlo, convirtiendo a Candence en embajadora de la marca y mandándole una colección completa de juguetes de la saga Star Wars para que pueda seguir haciendo vídeos y que otros productos se puedan contagiar de este filón tan goloso. Por otra parte, en el caso de Hasbro no observamos ninguna actividad relacionada con el contenido viralizado en las redes sociales, a pesar de ser la marca más beneficiada al obtener una difusión mundial de su producto.
Otro aspecto interesante que podemos analizar es cómo la fama puede incrementar – al menos, de forma temporal – el valor del producto. Si recurrimos a un punto de venta de alcance global como es Amazon, y analizamos todos los cambios de precio del artículo usando el pluginCamelCamelCamel, vemos como el artículo tenía hasta la semana pasada un precio medio de 34€, llegando a costar sólo 29€ durante las pasadas Navidades. Tras el fenómeno viral, el precio actual ha pasado a ser de casi 46€, incrementándose un 30% respecto a su valor medio:
Sin embargo, este precio nos obliga a esperar a que la máscara vuelva a estar en stock, previsiblemente a mediados de junio. En la versión internacional de Amazon algunos proveedores ofrecen la posibilidad de adquirir el artículo disponible en stock y con envío urgentepagando la friolera de 149 dólares. En este caso, podemos observar como en el mercado americano – EEUU ha sido el epicentro de este fenómeno viral – el producto ha llegado a incrementar hasta casi 8 veces su valor.
Sin duda, hay otras formas de hacerse con la famosa máscara. Los actuales poseedores de uno de estos juguetes han visto en el fenómeno viral una posibilidad de hacer negocio, de forma que pueden encontrarse unidades en portales de segunda mano como eBay o aplicaciones como Wallapop, algunas a precios surrealistas.
No sabemos cuánto tiempo durará esta fiebre originada en las redes y potenciada por los medios de masas. Lo que sí sabemos es que, cada vez más, las marcas deben estar preparadas para favorecer y aprovechar estos fenómenos para intentar amortizar al máximo una fama muy efímera.
En Roldós hemos creído que ésta era una buena oportunidad para compartir con vosotros un contenido algo diferente a lo que habitualmente podéis encontrar en este blog, aprovechando además que hoy, día 25 de mayo, se celebra el apodado Día del Orgullo Friki. ¡Esperamos que hayáis disfrutado leyéndolo tanto como nosotros escribiendo sobre ello!
Como sabréis, Facebook se ha convertido en un canal de atención al cliente máspara las marcas, que reciben comentarios, consultas y reclamaciones sobre sus productos y servicios, en ocasiones de forma pública y sin ni siquiera haber dado pie a ello. Es algo incontrolable: cuando se le da al usuario una ventana de participación, éste la utiliza de forma directa, aprovechando las posibilidades de inmediatez que le ofrecen los canales digitales, y más concretamente las redes sociales.
Como era de esperar, Facebook se ha dado cuenta de ello y a lo largo de los últimos años ha habilitado soluciones para que las marcas puedan gestionar mejor esas consultas, dotando las páginas de Facebook de un buzón de mensajería privado que evita que todas esas conversaciones inunden el perfil público, algo que no siempre nos interesa y que puede llegar a afectar seriamente a nuestra reputación online.
Durante los últimos meses la red social ha dado algunos pasos más para mejorar la interacción entre los usuarios y las páginas de Facebook. Estas novedades van claramente a potenciar la mensajería de Facebook Messenger como canal de atención al cliente.
Las novedades que observamos son:
Los administradores de la página pueden indicar si están ausentes o disponibles (de forma manual o en función del horario laboral), y configurar respuestas instantáneas para aquellas consultas que lleguen fuera del horario establecido.
Podemos guardar respuestas habituales para aquellas preguntas frecuentes. De este modo no tenemos que redactarlas cada vez que queremos responder al usuario.
La bandeja de entrada se ha rediseñado, mostrando más información sobre el usuario que nos consulta: conversaciones anteriores, qué interacciones ha hecho con el contenido de nuestra página, etc. Incluso podemos añadir notas y etiquetas sobre el usuario, que serán sólo visibles por otros administradores (esto es útil sobretodo cuando la cuenta es gestionada por un equipo de personas).
Además, Facebook ha anunciado que seguirá implementando nuevas funciones en la mensajería de las páginas como transacciones económicas, check-ins, tarjetas de producto, etc.
Y, ¿cómo hacemos llegar a nuestros usuarios hasta una conversación de Facebook Messenger? Pues además del botón habitual en la página de la marca en esta red social, ahora tenemos otras opciones: podemos incrustar una ventana de chat en nuestra página web, o incluso crear un código similar a los QR (pero en un formato nuevo y propio de Facebook llamado Facebook Codes), que leído con esta app de mensajería nos inicie automáticamente una conversación con la marca.
Este código puede ser impreso en el envase de un producto o en una tarjeta de visita para ofrecer una vía de comunicación rápida y directa a los usuarios. Si quieres que te asesoremos sobre cómo tu marca puede aprovechar las redes sociales para conectar de forma más eficaz con tus clientes, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.