A muchos el nombre Orkut no os dirá nada en especial. No es otra cosa que el nombre de un turco que trabaja para Google y que así de egocentristamente llamó a una red social nacida en el lejanísimo 2004, el mismo año en que Facebook daba sus primeros pasos.
Orkut no ha gozado prácticamente de popularidad en España, es por ello que seguramente no conozcáis siquiera su nombre, pero un día fue una de las redes sociales más grandes del mundo. Su mayor popularidad y número de usuarios la alcanzó en Brasil con más de ¡30 millones de usuarios!. El segundo país donde más caló esta red social fue la India, con otros 20 millones de usuarios. En definitiva, todo un monstruo de pies de barro que no ha llegado a cumplir la década de vida y ya ha desaparecido.
Así es el mundo de internet. Puedes llegar, convertirte en líder indiscutible en varios enormes mercados emergentes, conseguir decenas de millones de usuarios y en poquísimos años tener que bajar la persiana por falta de clientela. Todo avanza a velocidad de vértigo, una velocidad de crucero que viene casi siempre marcada por los gigantes de este mercado, entre los que Google se incluye, pero que sin embargo no da con la tecla social y encadena una larga lista de sonoros fracasos en la materia: Wave, Buzz y ahora Orkut… y todo ello teniendo en cuenta que Google+ no parece que goce de la mejor salud del mundo.
Orkut, Wave y Buzz, los mayores fiascos de Google en Redes Sociales.
La enseñanza que nos deja Orkut es sencilla: en este gran negocio del social media estamos a expensas de grandes corporaciones que no tienen en cuenta nada, a la que un servicio no les es útil, lo suprimen, dejando en papel mojado todas las inversiones que las diferentes marcas hubieran hecho en ese canal. Otra enseñanza que nos puede servir también, aunque más filosófica es aquello del renovarse o morir, en la más rabiosa actualidad en este mundo 2.0 en que vivimos.
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