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La palabra influencer forma parte desde hace unos años de nuestro vocabulario habitual en el mundo de la publicidad. Las empresas y las marcas han visto como usuarios hasta ahora anónimos se convertían en auténticos medios de comunicación de masas, erigiéndose como los mejores prescriptores para sus productos y servicios.

Cualquier empresa, especialmente si lleva a cabo comunicación digital, debería investigar cuáles son los influencers en el sector o mercado en el que opera. Conviene investigar en todas las plataformas y soportes (bloggers, canales de Youtube, cuentas en Facebook, Twitter e Instagram, tiendas online, distribuidores, etc.) y tratar de encontrar la forma de contacto más directa sin resultar agresiva o invasiva. La mayoría de influencers con cierta repercusión mediática ya están acostumbrados a colaborar con marcas y disponen de un buzón de correo para ello.

Algunas marcas encontrarán una lista muy extensa de influencers (especialmente en sectores de moda, tendencias, decoración, etc.), mientras que otras deberán conformarse con una lista más reducida. Sin embargo, no por ello éstos tendrán menos valor. Además, en este caso será más sencillo dirigirnos a ellos, se sentirán más reconocidos como expertos y podremos realizar acciones mucho más enfocadas.

Pero, ¿qué clase de acciones debe aplicar una marca tras detectar los influencers en su sector? El abanico de posibilidades es amplísimo. Debemos tener en cuenta que el objetivo final de cualquier acción será aprovechar la influencia que el usuario tiene sobre su audiencia para recomendar los productos o servicios que ofrecemos. Para llegar a ese objetivo final, debemos cultivar una relación paso a paso.

En primer lugar, estableceremos un primer contacto. Nos presentaremos como marca, explicaremos nuestras intenciones de forma clara y transparente, nos ofreceremos a ayudarles en lo que necesiten y les emplazaremos para futuras acciones. En caso que ya estemos realizando campañas con influencers podemos presentárselas para saber si encajan con la actividad que ellos suelen llevar a cabo en sus redes sociales o blog.

Tras este primer contacto, será necesario cultivar la relación entre el influencer y la marca, en lo que es una acción clara de relaciones públicas. En este apartado se pueden llevar a cabo todas aquellas acciones que la marca considere necesarias y oportunas: ofrecer información en primicia, invitar a eventos, enviar obsequios y muestras de nuevos productos, etc. El objetivo es convertir la marca en el referente de su segmento a ojos de sus influencers. Cuando este objetivo esté más o menos consolidado, podremos proponer acciones más concretas.

Lo que buscaremos con estas acciones es la visibilidad de la marca ante una audiencia bien segmentada y que confía en el criterio del influencer. Las acciones más habituales son: posts promocionados en blogs, publicación de reviews de productos, publicaciones promocionadas en redes sociales, asistencia y difusión de eventos, creación de vídeos u otros montajes audiovisuales, participación en concursos y similares o una combinación entre varias de las acciones anteriores.

Debemos tener en cuenta que aunque una marca disponga de varios influencers en el punto de mira, incluso si ya se ha establecido una relación, cada acción deberá ceñirse a un determinado número de ellos en función de su público, el tipo de acción que queremos ejecutar y la plataforma en la que difunden su contenido. El criterio para su selección debería ser una combinación entre temática, impacto, base de seguidores, disponibilidad y presupuesto.

Sobre este último punto, el del presupuesto, conviene hacer una apreciación a parte. Es un tema polémico ya que al no existir unos estándares, podemos encontrar grandes diferencias de criterio entre los influencers respecto a sus honorarios.

Conviene ser directo e investigar distintas posibilidades: mientras un usuario puede pedirnos miles de euros por un solo tuit, otro nos puede salir a un precio muy razonable o incluso sin coste o por una compensación en especie. Esto dependerá fundamentalmente de dos variables: el impacto y alcance que tenga un determinado influencer y lo estrecha que sea la relación que hayamos previamente construido.

Nuestra experiencia en este sector nos dice que el momento actual nos permite llevar a cabo acciones muy rentables con unos costes todavía muy razonables. De todas formas, es previsible que el coste de este tipo de acciones suba en un futuro cercano, debido a la profesionalización de gran parte de estos influencers, que poco a poco han visto cómo podían ganarse la vida generando contenidos y colaborando con marcas.

En conclusión, la relación de una marca con sus influencers requiere de paciencia, sensibilidad y dedicación. Es una tarea que se puede asumir de forma interna por parte de las empresas o bien confiar en una agencia externa. Cada opción tiene sus pros y sus contras.

Nosotros, por motivos obvios, recomendamos optar por una agencia especializada, lo que permitirá un ahorro en tiempo y una mejora en términos de eficiencia, al tener ya construida una relación que no hay que volver a edificar para cada nueva marca o proyecto.

Si quieres que te ayudemos a identificar los influencers de tu sector o a definir qué acciones podrías llevar a cabo con ellos, ¡no dudes en contactar con nosotros! Te ayudaremos a cultivar una magnífica relación entre tu marca y tus principales prescriptores digitales para llevar a cabo acciones y campañas exitosas para tus productos o servicios.