En España, la llegada del buen tiempo supone la proliferación de festivales musicales. El buen tiempo, las horas de sol, las jornadas intensivas de los más afortunados, el olor a vacaciones cercanas, etc. son algunos de los motivos que arrastra a los ciudadanos a decantarse por esta opción en su tiempo de ocio.
Según Wikipedia ‘un festival de música es un tipo de festival o evento social que trata de aglutinar una gran cantidad de conciertos de música durante varios días y generalmente del mismo género musical, de este modo los asistentes al festival pueden pasar varios días disfrutando de música en directo‘.
Sin embargo, un festival musical puede ser mucho más que un simple espacio donde se puede ir a escuchar música y algunos optan por participar en las actividades paralelas que se puedan realizar. Es un acontecimiento realmente interesante para muchas industrias, como por ejemplo, la publicitaria. En este sentido, las dos principales ventajas de los festivales musicales son:
- Por lo general, congregan a un gran número de personas con gustos y aficiones similares. Desde la óptica publicitaria, esto significa alcanzar un altísimo porcentaje de afinidad con respecto a un producto o marca. Así, un anunciante puede realizar una acción, patrocinio o cualquier otra variante, que le permita llegar a su target y podrá hacerlo, posiblemente, sin intrusismos.
- Esto nos conduce a la segunda gran ventaja de los festivales. Permiten la participación de casi cualquier anunciante. Y es que, no por el hecho de tratarse de un evento musical las marcas tienen que estar vinculadas a música, alcohol u ocio. Los allí presentes, como el resto de humanos, comen, duermen, trabajan, se trasladan y se visten. Y ahí es donde reside el ingenio de los anunciantes, de las agencias de publicidad, y de las agencias de medios (cuya función, en la mayoría de los casos, trasciende a la planificación de medios), en saber ver la idoneidad de los diferentes acontecimientos para cada caso.
Lo mejor de los festivales es que la oferta es ilimitada. En España, por ejemplo, hay tantos como ciudades (y más), y de todo tipo de dimensiones y tipologías, lo que se traduce en infinitas opciones para los anunciantes. Se nos ocurre el festival que tendrá lugar en breve: el Sinsal Son Estrella Galicia, uno de los más singulares de Europa por celebrarse en una isla, la de San Simón (en la Ría de Vigo) y donde el público no conoce el cartel hasta que llega a la isla. Casos como este son una gran oportunidad para que anunciantes y clientes charlen amigablemente y estén en sintonía. Y en Roldós sabemos cómo hacerlo.

