La crisis y sus devastadores efectos generan un sinfín de oportunidades. Y no es necesario tener una mente muy creativa para poder ver luz en el túnel ni al final de éste. En el caso que nos ocupa, algunos anunciantes ya se han percatado de que el descenso en cuanto a inversión publicitaria –consecuencia directa de la crisis económica y de la saturación publicitaria- puede suponer una importante oportunidad para aquellos que mantienen su inversión de manera activa.
Actualmente el público está menos expuesto a la constante batería de anuncios a la que debía hacer frente años atrás, por lo que su capacidad de recepción es notablemente mayor que hace un tiempo. Al haber menos anuncios se ha perdido esta sensación de saturación por parte del consumidor, algo que resulta muy, muy ventajoso para el anunciante, que hace las veces de emisor. Y si a este factor le añadimos que nos encontramos en el inicio del período vacacional, momento en que los usuarios están más relajados y son mucho más susceptibles de recibir con atención cualquier tipo de mensaje que pueda resultarle de interés, las posibilidades de impacto útil se multiplican.
Creemos que, si se lleva a cabo una cuidada planificación de medios, nos encontramos ante una de las mejores oportunidades para resolver una campaña con eficacia. Es buen momento para lanzar marcas al mercado, es buen momento de reforzar la imagen de marca, es buen momento para comunicar novedades que afecten al precio o a la presentación de los productos… los usuarios quieren saber cualquier tipo de información y están preparados para asumirla. Eso sí, siguiendo con un modelo comunicativo coherente, el receptor sólo recibirá y decodificará el mensaje si le llega sin ruido y a través del canal adecuado. Y eso sólo se puede hacer a través de una cuidada planificación de medios, algo que en Roldós sabemos hacer muy bien a pesar del calor.
La pancarta de la avioneta: un clásico de la publicidad veraniega.


