El martes pasado tuvo lugar en el estadio de Anfield un espectáculo – el fútbol lo es – que emocionó a unos y contrarió a otros. Creo que la clara derrota sufrida por el FC Barcelona (4-0) puede servir para tener en cuenta unos aspectos que pueden suceder en las empresas, y que se refieren a la parte humana y sociológica del trabajo, especialmente cuando preparamos un concurso al que optamos varios competidores (ganar una cuenta importante o conseguir la Champions).

Éramos unos 3.000 socios y simpatizantes del Barça que, unas horas antes del partido, nos entreteníamos por la parte antigua de Liverpool tomando alguna Ale o IPA en pubs o míticos lugares como The Cavern, donde un “sosias” de Macca cantaba “All my loving” y en ese estribillo los culés cantábamos “Leo Messi, lara-la la-láa”. Tal era el convencimiento por parte de la afición de la capacidad de superar esta semifinal, que nadie se imaginaba el descalabro al que se llegó.

PRIMER ASPECTO: El exceso de confianza puede llevar a no preparar a fondo el proyecto, no repasar los puntos clave y dejarlo en manos de la Providencia (léase la improvisación) ya que el competidor está por debajo de nuestro nivel y no supondrá un peligro real, ya que así lo dicen las estadísticas de las victorias por 3-0…
En los aledaños de Anfield – estupendo y moderno estadio – compartimos mi hijo Borja y yo comentarios con “red supporters”, y vimos que deseaban la victoria en el partido… pero no estaban convencidos de pasar a la final. Sabían de la trayectoria del Barça en Liga y Copa y veían pocas posibilidades para su Liverpool. Nadie les daba como favoritos.
SEGUNDO ASPECTO: Aunque tengamos una gran reputación en el Mercado como empresa importante, de marca conocida, que hayamos ganado otros concursos, no asegura que nuestros competidores no vayan a luchar al máximo para conseguirlo, ya que probablemente, sabedores de nuestra “superioridad a-priori”, prepararán su proyecto hasta el menor detalle, y sacarán lo mejor de si mismos.
A lo largo del partido – y ya se vió en el partido de ida en el Camp Nou -, los jugadores del Liverpool mostraron una intensidad fuera de serie, mucho mayor que la que exhibieron los barcelonistas. Se anticipaban en la mayoría de jugadas, llegaban con mayor ímpetu y ganas, preveían el pase o el control que el oponente iba a realizar.
TERCER ASPECTO: Adelantarse a las necesidades del Cliente, ir más allá de lo que nos pide, anticiparnos a sus deseos y a sus problemas; si actuamos así, nos lo agradecerá y nos valorará como empresa que resuelve hoy sus problemas del mañana.
Al final del partido llegó un desafortunado saque de esquina, en el que los jugadores del Barça se despistaron por completo, cosa que aprovecharon los ingleses para marcar el cuarto y definitivo gol. Era obvio que el equipo de Valverde no había preparado bien todos los momentos clave, como eran faltas, corners, saques de banda cercanos al área … quizá preparó bien casi todos, pero no la totalidad de las posibles situaciones de peligro.

CUARTO ASPECTO: Hay que estudiar a fondo todos y cada uno de los puntos del proyecto que se lleva a concurso; estudiar bien lo que pide el Cliente y proponer la mejor de las soluciones, y así tendremos más probabilidades de ganarlo. Si fallamos en algún requerimiento del concurso, puede ser que sea en el que se fijen más y nos valoren negativamente.
Al concluir el partido, sólo Ter Stegen y Busquets se acercaron a la afición para agradecerles su apoyo y, de alguna forma, disculparse por no haber conseguido el objetivo. El resto desfilaron como ovejas al matadero, sin ningún gesto a las cerca de tres mil personas que acudieron desde distintos lugares para animar al equipo.
QUINTO ASPECTO: Si finalmente no nos dan el concurso a nosotros, es un ejercicio importante repasar qué puntos no se han hecho como el Cliente esperaba, aprender de los errores para no reincidir en futuros compromisos, revisar los detalles y averiguar los puntos de mejora en un continuo Plan-Do-Check-Act que nos permita alcanzar el éxito en la próxima ocasión.
Desde este humilde post, felicitamos al Liverpool – a sus jugadores, entrenador, y a su fantástica afición – por alcanzar merecidamente la final de la Copa de Europa (como la llamábamos antes). Del recuerdo positivo de ese día siempre nos quedaran los Beatles.
