Retomando el tema tratado la semana pasada, donde debatíamos acerca de la idoneidad de algunos territorios aunque australes para la inserción de publicidad, esta semana creemos oportuno ahondar de nuevo en el asunto.
Si por un lado nos extrañaba que ningún anunciante se hubiera interesado por El Chaltén, esa pequeña localidad del sur de Argentina, en esta ocasión nos sorprende la audacia de otros anunciantes que sí han comprendido las ventajas que ofrecen estos lugares de escasos habitantes y menos km2 y que han sabido hallar la fórmula para llegar a su público objetivo, sin alterar el paisaje lo más mínimo.
Siguiendo con nuestra ruta estival, nos hemos desplazado hasta Puerto Natales, una pequeña ciudad de la Patagonia Chilena. A pesar de ser un lugar igual de recóndito que el anterior, la empresa de telefonía Movistar ha creído oportuno explotar, de una manera muy elegante, los recursos que éste ofrece. En las imágenes adjuntas puede apreciarse cómo los carteles de señalización han sido utilizados como soportes publicitarios, dejándose ver por todo aquél que consulta una calle cualquiera.

Y lo mismo ocurre si nos dirigimos hacia el norte del continente sudamericano donde hallamos el pequeño pueblo de Trindade, situado entre los estados de Río de Janeiro y São Paulo, y compuesto por una sola calle principal y donde cientos de miles de turistas se desplazan anualmente para disfrutar de las maravillosas y paradisíacas playas que ofrece. Conocedor de esta situación, Mastercard, con mucha perspicacia, ha sabido hallar la manera de llegar a los turistas (aunque resulta un tanto paradójico porque no hay cajeros automáticos en todo el pueblo y no todos los establecimientos aceptan tarjeta de crédito pero esa es otra historia en la que no nos detendremos…).

Y es que no siempre las restricciones o la legislación vigente tienen que ser un inconveniente. Sólo hay limitaciones para quien no sabe ver las oportunidades. En esta ocasión, los ejemplos que proponemos hablan por sí solos… En fin, a modo de cierre del tema que iniciamos la semana pasada, destacamos dos aspectos.
El primero, que nunca debemos subestimar un lugar, por pequeño que sea y alejado que esté. El segundo, que siempre debemos tener los ojos abiertos porque, aun estando de vacaciones, podemos hallar la formula exacta para solventar las necesidades de nuestros clientes. En Roldós demostramos estar despiertos los 365 días del año.
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