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Crear es producir algo de la nada. Eso es lo que hicieron los primeros agentes publicitarios españoles durante la segunda mitad del siglo XIX. Fue por aquél entonces cuando un pequeño número de expertos decidieron profesionalizar su actividad y dedicarse por entero a ella. El saber hacer adquirido tras largos años de experiencia como corredores de anuncios en solitario, les animó a estructurarse bajo un organigrama empresarial y crear sus propias agencias de publicidad. Estas personas fueron capaces de dejar atrás sus miedos para actuar con valentía, coraje y visión, y todo ello con un único objetivo: crear.

Nacía una estructura sólida de algo que hasta entonces era un organigrama unipersonal. Como muy bien relata el célebre historiador Raúl Eguizábal en relación a los inicios de la actividad, “tuvo unos difíciles comienzos, pues los anuncios –como se llamaba por entonces a la publicidad– eran considerados un gasto suntuoso, y no era fácil convencer a los anunciantes de que podía ser un dinero bien empleado”.[1]

La Agencia Roldós y Cª fue una de las pioneras en España.

Hoy, 150 años más tarde y en plena madurez de la profesión, se habla de personas y proyectos emprendedores, llegándose a lanzar incluso campañas para su fomento. Según informa el semanario Anuncios con fecha de 8 de octubre,[2] la Asociación Europea de Agencias de Comunicación (EACA) ha puesto en marcha This is my future, una campaña de apoyo a los jóvenes emprendedores europeos, cuyo objetivo es conseguir 500.000 nuevos negocios, algo nada fácil en proyectos enmarcados en una disciplina que se encuentra inmersa en una doble crisis: la económica y la propia del sector.

Con esta campaña se pretende motivar a los jóvenes con talento e incentivarles para que tiren adelante sus proyectos. Las vicisitudes económicas y laborales actuales han provocado una merma en la materialización de las iniciativas empresariales ya sea por la falta de recursos o por exceso de miedo.

 

Según la RAE, una persona emprendedora es aquella que emprende con resolución acciones dificultosas o azarosas. Asimismo, se entiende por «emprender»: acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro, mientras que «reemprender» es continuar una acción que se había interrumpido.

Ante estas definiciones, ¿no sería conveniente distinguir entre emprender y reemprender? El debate se establece en base a esta línea cronológica que separa estas dos realidades. Teniendo en cuenta que recrear es producir algo de nuevo, ¿no sería más correcto, en el período actual, hablar de «recreación» o incluso de «reemprender»?

En la década de 1850 no había nada inventado. Por no haber no había ni profesión. Estos primeros agentes mucho tuvieron que batallar para crear las primeras agencias de publicidad sin ningún referente ante el que inspirarse. Y no sólo eso; tuvieron que embarcarse en una ardua lucha para convencer a aquellos que no creían en las bondades de una publicidad incipiente y desconocida.

Ahora, en cambio, el tablero está sobre la mesa. Se pueden cambiar las fichas, el número de jugadores y hasta las reglas de juego, pero el terreno sobre el que caminar ya está asfaltado. Nos encontramos en un entorno en el que caerse es sencillo, pero levantarse todavía lo es más. Merece la pena comprender el significado real de las palabras y ver que en pleno siglo XXI lo que podemos hacer es recrear una creación ya existente, o lo que es lo mismo, iniciar un nuevo proyecto, no una nueva profesión. Y para ello no hace falta nada más que voluntad. Dejemos a un lado el miedo y adoptemos una actitud de valentía. El miedo no define a los emprendedores, por muy negro que sea el entorno.

Dicho esto, ¡que siga el juego!


[1] EGUIZÁBAL, R. Historia de la publicidad. Barcelona: Eresma&Celeste, 1998, p. 449.

[2] Anuncios. (2012). “La Asociación Europea de Agencias lanza una campaña de apoyo a los jóvenes emprendedores”. Anuncios (núm.1434, 8-14 octubre, pág. 2).