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Esta semana queremos rememorar una época en la que las empresas de este país podían permitirse el gran lujo de organizar grandes eventos con sus trabajadores como protagonistas. Con este tipo de eventos no solo se favorecía el buen clima laboral, sino que se conseguía una gran repercusión mediática.

En el contexto publicitario, la proliferación de agencias durante las tres primeras décadas del siglo pasado fue una constante, y las campañas que se desarrollaban eran cada vez de mayor envergadura, por lo que se hacía crucial la implementación de diferentes técnicas comunicativas con el fin de diferenciarse de la competencia.

Desde principios del siglo pasado, Roldós, con el objetivo de generar buen clima laboral y favorecer la relación con su público interno, venía desarrollando diferentes acontecimientos, lo que evidenciaba la perspicacia de sus directivos. El día 30 se cumplirán 80 años de una de las fiestas más famosas que ha organizado la agencia a lo largo de su trayectoria.

En el transcurso del acto se llevaron a cabo numerosas actividades. En primer lugar, se representó una obra de teatro en dos actos y en prosa denominada ¡Ho sé tot! – bajo la dirección de Frederic Fuentes Agulló – y que estuvo interpretada por algunos empleados de la agencia. A continuación, tuvo lugar un baile de globos, amenizado por la Orquestrina Shanghai Melodies. Durante el baile, tuvo lugar un sorteo (entre las damas) de un obsequio cedido por la perfumería BOB (marca registrada por la familia Roldós) y otra serie de acontecimientos.

Para comunicar el evento, Roldós-Gispert conjugó las diferentes herramientas comunicativas que estaban a su alcance para dirigirse a sus públicos internos, es decir, sus trabajadores, y a sus públicos externos: proveedores, clientes y ciudadanos de Barcelona en general.

Así, editó un librito donde se detallaba el programa completo de la fiesta. Esta pieza representaba un instrumento muy rentable para la agencia: el coste de producción debió de ser muy reducido (es de suponer que se imprimió en las rotativas de Las Noticias, propiedad de la familia Roldós), aparecían anuncios de los negocios del grupo, como el diario, y había numerosa publicidad de otras empresas.

En la portada aparecía una foto de la sede de la agencia, ubicada en la calle Vergara 11, con un texto sobreimpreso en catalán: “Els empleats de Roldós-Gispert tenen el gust d‘invitar a vostè i família a la festa […]”

Portada del librito

Además del programa, se realizaron unos folletos del mismo tamaño que la publicación (Din-A5) que servían también como instrumento publicitario.

Muestra del folleto

La relevancia del acto fue tal que hasta La Vanguardia lo publicó entre sus páginas. De nuevo, Roldós supo hacer uso de sus recursos y se convirtió en una de las primeras agencias que valoró la importancia de “hacer ruido” mediático a coste casi cero.

Hace casi cien años, este tipo de acciones demostraba cuán pionera era la empresa que lo organizaba, pero también era un reflejo de la situación económica del país y de la buena marcha del negocio publicitario. A tenor de la actividad que estamos viviendo estos últimos meses, en Roldós creemos que pronto el país se volverá a vestir de gala.