Como todos sabemos, estos días deberíamos haber estado viviendo una de las mejores épocas que vive la ciudad de Barcelona desde los últimos años y a estas alturas, algunos aún estarían recuperándose de la bonanza económica que el World Congress Mobile deja a su paso. Pese algunos altercados puntuales que han hecho dudar acerca de su continuidad, nos hemos acostumbrado a su celebración, y cuando uno se acostumbra a algo, suele olvidar que las cosas pueden cambiar, aunque uno no lo espere ni lo desee. Y esto es lo que ha sucedido en esta ocasión. Y debemos tomar conciencia de que esto, aunque no nos guste, puede suceder de nuevo, por otras causas y en otros eventos; las cosas no siempre son para siempre. Pero bueno, no estamos aquí para aleccionar ni para hablar de lo malo de acomodarse, sino para poner sobre la mesa los daños colaterales de este macro evento y ver cómo sus efectos van más allá del ocio y la restauración a la que todo el mundo se refiere.

Efectivamente, es “un golpe a la economía de Barcelona” (El país), pero lo es por muchas cuestiones. Todos los medios de comunicación se han centrado en el sector de la restauración y el ocio, del transporte y del consumo (sobre todo de lujo) como los grandes damnificados, y aunque esto sea cierto, son muchos más quienes salen gravemente perjudicados. Es cierto que los hoteleros han perdido la oportunidad de colgar el cartel de “completo” en una de las épocas más caras del año, que los restaurantes han dejado de atender a los comensales más espléndidos de la temporada, que los locales de ocio han perdido a clientes que celebran el congreso por todo lo alto y que el sector del taxi y de los vtc han perdido infinidad de pasajeros, por no hablar de las ventas millonarias del sector del lujo. Pero, ¿qué ocurre con los que nos dedicamos a la publicidad? Naturalmente, para que todos estos sectores puedan hacer ‘su agosto’, se hace necesaria una fuerte inversión publicitaria. Todos quieren ser ‘los elegidos’ y para ello hay que establecer una comunicación (previa y simultánea) con el visitante. De no ser así, ‘los elegidos’ serán otros.
Por tanto, desde aquí queremos lamentar el daño que este tipo de sucesos, llámense coronavirus o llámense como se llamen, tienen sobre todos los sectores de la economía. La publicidad y la planificación de medios también se ha visto resentida; la inversión publicitaria de los anunciantes ha bajado drásticamente y todos los agentes que nos dedicamos a ello, lo lamentamos. Estos días, incluso quienes no tenían por costumbre invertir en publicidad, contagiados por la euforia de los comercios vecinos, se animaban a hacerlo; proclamar las bondades de sus negocios, servicios y productos se hacía más necesario que nunca. De este modo, los visitantes recibían impactos publicitarios antes incluso de pisar la ciudad Condal: internet, aeropuertos, revistas especializadas y de compañías aéreas, publicidad en los taxis o en el hotel, publicidad exterior (vallas en las carreteras, marquesinas, medios de transporte urbanos e interurbanos, etc.).
Ante esta situación, los empresarios, recuperados ya de su lamento, se habrán dado cuenta de que necesitan recuperar las pérdidas millonarias ocasionadas por la cancelación del Congreso. Pero, ¿cómo? Pues invirtiendo de nuevo en publicidad para incrementar sus ventas y recuperar, aunque solo sea una parte, de lo perdido (o no ingresado, que al fin y al cabo tiene las mismas consecuencias). Porque, lo que no se ha vendido en febrero, tendrá que venderse a lo largo del año, bajo otros pretextos. Y para ello, la publicidad volverá a ser necesaria; hay que intentar que el consumidor no se decante por ‘el otro’. Si tú también estás pensando en dar salida a tus productos y servicios, y recuperarte del inesperado revés que nos ha traído el coronavirus, en Roldós Media te ayudaremos a planificar tu campaña. Esperemos que, desde hoy, la única fiebre que tenga Barcelona sea la de la publicidad.
