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Como ya anunciábamos hace unos días, la semana pasada, tuvimos el honor de impartir una conferencia en el Musseu del Disseny de Barcelona, cerrando el ciclo de actividades realizadas a propósito de la exitosa exposición El boom de la publicidad. Reclamos de hojalata, cartón y azulejo. 1890-1950, cuya visita recomendamos encarecidamente.

Bajo el título “¿Cómo nos hablan los medios publicitarios?” quisimos analizar el papel que juegan los medios publicitarios como instrumentos que vehiculizan con la historia. Su papel les conduce a ejercer una triple función de forma simultánea. La primera, mostrar el tipo de comunicación predominante en une época concreta (estaremos de acuerdo en que no es lo mismo una valla, que un spot, por decir algo). La segunda, porque nos dan muchas pistas acerca del público objetivo al que se dirigen y a sus hábitos de consumo. Finalmente, y alejándonos un poco de la perspectiva estrictamente publicitaria y situando el prisma en un punto más endógeno de la sociedad, se encargan de hablar de las tendencias, los hábitos y la vida cotidiana de las personas. O lo que es lo mismo: hablan a la sociedad, pero también hablan de ella.

Tal y como se apuntaba en la nota de prensa, el propósito era desgranar el papel de los medios sociales como testimonio social, y así fue. A través de una mirada retrospectiva se analizaron los principales medios publicitarios desde el nacimiento de la actividad –en el último tercio del siglo XIX– hasta las dos primeras décadas del siglo XX. El análisis giró en torno a los medios impresos, concretamente los dos más utilizados durante el período escogido: la prensa y el cartel artístico. Sin embargo, debido al contenido de la exposición y a la importancia que también tuvieron en la sociedad, se abordaron otros medios, y se evidenció que, del mismo modo, transmitían mucha, mucha información, tanto por su forma como por los materiales con los que estaban hechos.

En este sentido, se destacó el papel de la publicidad en tres espacios diferentes. El primero, la calle. Rápidamente, anunciantes y publicitarios supieron encontrar allí un escenario idóneo para comunicarse con su público. La vida en la calle –especialmente en el centro de las ciudades, convertido ya en arteria comercial– acogía el paso de miles de transeúntes diarios, por lo que cualquier superficie, aparato o mobiliario era susceptible de soportar publicidad para comunicarse con él. Se destacó el importante papel del mobiliario urbano, con soportes tan diversos como las columnas de anuncios, los aparatos anunciadores (marquesinas), urinarios públicos, los quioscos, los medios de transporte o incluso los billetes de tranvías. Hay que destacar, sin embargo, que aquí ya entraba en juego la perspicacia de los primeros agentes y agencias, auténticos pioneros de este negocio.

El segundo espacio analizado fueron los establecimientos o puntos de venta, un espacio que no tuvo ningún reparo en abrir sus puertas a grandes displaysy otros elementos publicitarios de gran formato orientados a llamar la atención de la clientela. A través de estos, se conseguía impactar a los clientes ya que los anunciantes daban a conocer nuevos productos y/o recordaban los ya existentes, en un tiempo en que la figura del prescriptor dejaba de ser una garantía.

Finalmente, el tercer espacio que se analizó fue la casa. Sí, se destacó el papel del hogar como centro de reunión en un tiempo en que las ofertas de ocio eran limitadas y las reuniones vecinales, familiares y de amigos en esos lugares era algo común. Por tanto, cualquier elemento que permitiera alargar la vida útil de los productos (como las latas u otro tipo de materiales) o de merchandising, era bienvenido, al margen de lo que pudiera costar su producción. Que un producto se acabara convirtiendo en parte del paisaje doméstico cotidiano, no tenía precio. De este modo, además de cumplir la función para la que había sido fabricado, permitían fomentar el recuerdo de una marca durante años… ¡incluso durante generaciones!

Tras poco más de una hora y ante la atenta mirada de más de un centenar de asistentes, la charla finalizó con algunas cuestiones que invitaban a la reflexión. Se lanzaron preguntas como: “en los medios impresos y digitales, ¿qué eficacia tiene hoy la publicidad… si los índices de lectura decrecen cada año?”, “En la calle, ¿qué eficacia tiene hoy la publicidad exterior…si los transeúntes no levantan la mirada de sus pantallas?” o “En las casas, qué eficacia tienen hoy los envases… …si son tirados tras su consumo?”, entre otras.

En Roldós ya nos hemos puesto a debatir acerca de estas y otras cuestiones relativas a los medios y a la planificación de medios. Si quieres intercambiar impresiones con nosotros, no dudes en contactarnos.

Carolina Serra, Departamento Marketing