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En esta era 2.0 en que vivimos las modas y las tendencias son mucho más fugaces que en cualquier otra etapa anterior. Lo que ayer era lo último, hoy ya está obsoleto; y quien no se reinventa, desaparece. Dicho de otra manera, o triunfas o mueres, no hay término medio. De uno de esos extraños casos en que no está claro en que estado se encuentra, es de lo que vamos a hablar hoy: los códigos QR.

No creo que haga mucha falta decir qué son, pues todos hemos visto miles de veces ese cuadradito intrigante en multitud de plataformas. Es evidente que los Códigos han gozado y todavía gozan de popularidad puesto que siguen todavía muy presentes en nuestro día a día. No es menos cierto, que durante los últimos meses no pocas voces han declarado la muerte de los códigos QR, quizás basándose en esa afirmación anterior de que como no habían acabado de triunfar, estaban condenados letalmente.

Nuestra opinión es que los Códigos QR, salvo honrosas excepciones, han sido utilizados muy alegremente, sin una estrategia clara detrás y con el único propósito de revestir de supuesta modernidad a un soporte físico. Quizás sea esa la razón por la que todavía no se haya producido su despegue definitivo.

Vivimos pegados a nuestro Smartphone y es esa precisamente la utilidad de los QR: hacer de puente entre lo físico y lo virtual. Ese mecanismo, si pensamos un poco a largo plazo, veremos que es totalmente necesario y es obvio que si no es el QR quien triunfe lo hará su sucesor… pero ese nexo entre lo que vemos y nuestro aparato con conexión a la red tiene que existir.

Los Códigos QR son el complemento ideal para una campaña off-line, para darle continuidad en el mundo virtual, para conocer más a nuestro consumidor, para interactuar con él, para un sinfín de situaciones en las que podemos darle un toque definitivo a nuestra campaña publicitaria. Eso sí, usar el QR para que sea un link a la página corporativa no sirve de nada: hay que tener una idea creativa, planificar bien la campaña, elaborar una estrategia y llevarla a cabo. Los resultados solamente podrán ser positivos.

Esta campaña de ayuda a Japón fue todo un éxito

El Código QR tiene un potencial increíble, además de ser fácilmente implantable, barato y de que ya ha calado en el imaginario popular. Es por ello que en Roldós seguimos apostando fuerte por los códigos QR, de la misma manera que lo haremos con todos sus sucesores, que los habrá.

 Así que respondemos a nuestra pregunta inicial: QR ¿vivo o muerto? ¡Más vivo que nunca!
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