Seleccionar página

Una de tinte, una de alemán y tres kilos menos

La llegada de septiembre es un hecho. Y parece ser que ha venido para quedarse, por lo menos unos cuantos días más. Como cada año, este es el mes de las promesas (con el permiso de enero, claro está). Conocedores de ello, muchos sectores, especialmente los orientados a la estética y a la salud, no dudan en poner en práctica las mil y una artimañas marquetinianas, algunas de ellas más propias de los hábiles pregoneros de antaño que de empresas de comunicación del siglo XXI.

Sin embargo, estos ciclos permiten que todas las empresas inmersas en el complejo mundo de la publicidad podamos sobrevivir. Además de las particularidades propias de cada cliente, cada sector dispone de una temporada concreta de mayor venta. A nosotros, como agencia de medios, nos hace más llevadero nuestro trabajo y nos permite planificar con mayor claridad y, por qué no decirlo, eficacia. Y lo mismo les ocurre a las agencias de publicidad; así es mucho más sencillo acertar con la campaña que se realice. Además, no nos engañemos, esta distribución nos permite dedicar mucho más tiempo a cualquier cliente, lo que a su vez supone contentar a otra de las partes (la más importante, podríamos decir).

A lo largo de este mes, los gimnasios, centros de estética, academias o autoescuelas hacen su particular agosto. A pesar de que estamos más que acostumbrados a los persuasivos mensajes que escuchamos hasta el hastío, inexplicablemente acabamos comprando ese primer fascículo del curso de alemán. ¿Por qué? No tenemos respuesta, forma parte de la magia de la publicidad. ¡Y qué dure!

En este sentido, nos hemos acordado de otro maravilloso sector. No, no es el del magnífico mundo del coleccionable, que es digno de un extenso post ad hoc. Nos estamos refiriendo a los productos de higiene y belleza. Ahora que nuestras pieles y cabelleras han sido víctimas de los excesos propios del verano, estos productos se convierten en los auténticos reyes de hipermercados, supermercados, farmacias, y otros establecimientos. Haciendo uso de nuevo de nuestro archivo hemos encontrado estas joyas que adjuntamos: dos bocetos de los tintes Eucrol y Lumestral, clientes de Roldós a mediados del siglo pasado.

Fuente: Archivo interno Roldós Publicidad

En ellos se aprecia la estructura de lo que acabaría convirtiéndose en anuncios de prensa o revistas, suponemos, femeninas. No sabemos cuántos tintes se vendieron ese año, pero sí podemos afirmar que nuestras necesidades no han cambiado tanto. ¡Feliz regreso de vacaciones!

Desde las Maldivas

Como venimos haciendo los últimos veranos, esta semana escribimos nuestro post desde la distancia. Y una vez más, los kilómetros nos hacen ver la publicidad desde otra perspectiva. Precisamente, Dhiffushi, un pequeño pueblo situado en el maravilloso archipélago del norte de Malé, en las Maldivas, nos ha permitido experimentar en primera persona cómo es la vida sin publicidad. Sí, ¡la vida sin publicidad!

Y es que todavía existen lugares en el mundo donde la competencia no representa un temor para unos, ni un alivio para otros; los productos, a granel, no precisan nombres comerciales para ser designados; el exceso de consumo carece por defecto; y la publicidad, aún, nadie la reclama. Estas parcelas de tierra casi vírgenes miran al mundo con ojos párvulos al tiempo que son observados con avidez por quienes traman transformar la isla.

Poco imaginan los lugareños lo que esa mirada de terceros puede suponer tanto para la isla como para sus vidas. De ser así, sus comercios pronto almacenarán decenas de artículos de la misma categoría de productos de gran consumo, sus calles vestirán inmensos instrumentos de publicidad exterior donde lucirán flamantes vehículos a motor, sus animadas partidas de ajedrez pasarán a estar patrocinadas por alguna start-up, y por debajo de sus puertas asomarán dípticos con suculentas ofertas al más puro estilo americano.

Nuestros antepasados también vivieron ajenos a esa mirada transformadora de ávidos empresarios hasta que de pronto sus vidas iniciaron un camino hacia el cambio, un cambio que se nos ha llevado hasta nuestros días. Roldós Publicidad tuvo algo que ver en este cambio y nos sentimos muy orgullosos de ello.

Al fin y al cabo, la evolución responde a las necesidades de cada sociedad y si al siglo XIX se le antojó que naciera esta maravillosa ciencia, nos alegramos de haber contribuido con la causa.

Quizás, y solo quizás, esa rutina rutinaria que caracteriza el quehacer de las vidas de los habitantes de Dhiffushi retrase o incluso impida la llegada de nuevos tiempos. Tendremos que volver para comprobarlo…

Festival Iberoamericano de la Comunicación Publicitaria: publicidad, publicidad y más publicidad

Es para nosotros un honor poder compartir con todo aquél que nos lee lo que ha significado nuestra experiencia en la 31ª edición de El Sol, Festival Iberoamericano de la Comunicación Publicitaria.

Pero tranquilos, no pretendemos hacer un resumen de lo sucedido a lo largo de estos días; esta información podéis encontrarla en los múltiples canales que han dado cuenta de todo lo que se ha dicho en las diferentes ponencias, mesas redondas, etc. A veces, incluso, hasta en tiempo real.

Tampoco queremos repasar los diferentes galardones que se entregaron en una gala marcada por la amplia participación y por el protagonismo de España, Argentina y Brasil como los máximos galardonados. Esta información también queda extensamente cubierta por otros medios a través de fotos, vídeos y largos listados.

Lo único que queremos es plasmar la maravillosa experiencia de haber asistido a Bilbao, de haber vivido por y para la Publicidad durante tres largos días, algo que, como sabéis, nos encanta.

El Palacio de Euskalduna ha acogido las distintas conferencias, proyecciones y exposiciones que han tenido lugar desde el pasado jueves 2 de junio. Por lo tanto, ha sido un entorno en el que solo se han respirado y transpirado aires publicitarios, desde la actitud y la indumentaria de muchos de los allí presentes, hasta naturalmente, los temas de conversación. Quizás, muchos de los que estaréis leyendo esto no habéis asistido nunca a este evento pero otros ya sabéis cuál es la dinámica.

Naturalmente, el tema central del festival es, como su nombre indica, la Publicidad, y desde diferentes perspectivas, siempre se mantiene el mismo objetivo: compartir conocimiento. A grandes rasgos, podríamos decir que las conversaciones de los asistentes han girado en torno a tres grandes ejes. El primero, constatar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Estos días ha habido muchos reencuentros entre compañeros y ex compañeros de profesión, lo que ha dado lugar al recuerdo y la consecuente nostalgia. Y claro, a pesar de ser publicitarios, también somos humanos, por lo que nuestra selectiva memoria solo ha sacado a relucir las grandes y divertidísimas anécdotas.

El segundo gran tema ha sido, como siempre, el cliente. Ningún director de marketing, ningún brand manager, ni ningún product manager, por bien que caiga y bueno que sea, se ha escapado de las garras de los publicitarios. Ante la competencia, uno tiene que defender la calidad de su creatividad y mantener intacta su vanidad, y qué mejor escudo que el que nos da de comer. Sí, el cliente, aquél que, a pesar de conocer como nadie su producto, todavía no sabe lo que le conviene y tiene como único objetivo, mermar cualquier indicio de creatividad. Al caer la noche ha salido a relucir el tercer gran tema de conversación de estos días. Ese, por respeto, no lo vamos a reproducir. Simplemente diremos que también forma parte del negocio publicitario, al fin y al cabo, tema central del certamen.

En definitiva, han sido tres días intensos en los que la mente de uno solo ha visto, ha pensado y ha hablado de publicidad. En este entorno, nuestros cerebros se han visto inmersos en el maravilloso mundo de este negocio, algo que tarde o temprano repercutirá en la industria. Porque, para estimular este músculo no solo hay que tenerlo activo de manera constante, sino que hay que hacerlo en el entorno adecuado. En Roldós, haya o no haya sol, estaremos encantados de seguir hablando de publicidad. Si quieres que lo hagamos juntos, no dudes en ponerte en contacto con nosotros y compartiremos contigo esta gran pasión.

La publicidad, una cuestión de lengua y de matices

El pasado 18 de mayo tuvo lugar la jornada de debate ¿Se habla español en la publicidad?, organizada por la Real Academia Española (RAE) y la Academia de Publicidad (AP). Ambas instituciones han puesto en marcha una iniciativa que pretende defender el uso de la lengua española entre la población española y, de manera muy especial, en el mundo publicitario, en todos sus ámbitos. Así, según la RAE, “tiene como objetivo concienciar respecto al buen uso del idioma español no sólo en los spots, sino también en la sociedad en general”.

Como publica Anuncios, y según cifras correspondientes al estudio realizado por la RAE en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid, el dato es cuanto menos alarmante: “en 2015, 322 marcas usaron el inglés en su publicidad. Estas marcas invirtieron 520 millones de euros (un 20,4% de la inversión publicitaria)». Esta investigación profundiza sobre las razones del uso de inglés en la publicidad e intenta acercarse al cómo lo acepta la audiencia y al porqué.

Una de las conclusiones que se extrae es que la lengua española se asocia, por cuestiones históricas, al aislacionismo. Otro de los datos que obtenidos es que, por suerte, todavía existe una parte de la población que no acepta esta intrusión de la lengua inglesa en nuestra cotidianidad y que, incluso, cree que puede acabar resultado perjudicial para las marcas y productos, ya que pueden quedar desposeídas de su bien más preciado: su identidad.

En el marco de esta campaña, se ha realizado un ingenioso spot que pretende reflejar, a modo de parodia, lo que sucede con el uso y abuso de tantos términos anglosajones, en ocasiones vacíos de contenido. Realizado por la agencia Grey, puedes ver el anuncio aquí:

Al leer esta noticia, se nos ocurrió sumergirnos en nuestra hemeroteca interna, a la caza de muestras antiguas, concretamente de los años 40, una década donde la autarquía y el aislamiento internacional estaban a la orden del día. Vimos que el orgullo de todo lo español quedaba latente en cada una de las piezas que se realizaban. Anunciantes, agencias y clientes, así lo concebían.

En nuestra particular inmersión, nos ha parecido oportuno centrarnos en las marcas y productos más susceptibles de incorporar este tipo de vocabulario, y en vistas de lo que viene sucediendo, nos hemos fijado en las de belleza e higiene. La verdad es que nos ha sorprendido el resultado:

Muestra de anuncios realizados por Roldós durante los años 40 y publicados en La Vanguardia

Si nos fijamos en los anuncios adjuntos, vemos que, a pesar de que en ocasiones se intuye un estilo ciertamente afrancesado, el vocabulario español se mantiene en estado puro, donde se aprecia la elección, precisa, de cada término, que se refiere exactamente a lo que designa.

Ciertamente, hace algo más de un lustro, el conocimiento de la población de lenguas extranjeras era menor, pero tenía un mayor respeto por nuestra lengua. Esperemos que las nuevas generaciones lo recuperen pronto y sepan apreciar la riqueza de nuestra lengua.