Según el “Resumen General de Resultados EGM”[1] realizado por el Estudio General de Medios, los datos referentes a la penetración de los distintos medios entre febrero y noviembre de este mismo año son, cuanto menos, curiosos.
En relación a algunas de estas cifras, vemos que en diarios la penetración se sitúa en un 36,1%, siguiendo con la caída de las últimas olas. La misma tendencia sigue el resto de medios gráficos, como son las revistas y los suplementos. Por su parte, la televisión y la radio ascienden unas décimas hasta alcanzar el 89,1%, y el 61,9% respectivamente. Finalmente, en cuanto a Internet, merece la pena destacar que ha alcanzado, una penetración del 46,7%, superando por primera vez la de las revistas, que alcanzan a un 45,4% de la población.
Aunque interesa, lo más importante no radica en el porcentaje de audiencia obtenido por cada medio, sino en su evolución a lo largo de esta última década. No quedan tan lejos aquellos años en los que anunciarse era un síntoma de prestigio más que de necesidad. Estar presente en televisión era una herramienta de comunicación para con los clientes y competidores con el objetivo de demostrar (con orgullo) cuán grande se era y cómo de bien iban las ventas. En otra escala, tampoco hace tanto tiempo que, para los particulares, anunciarse era estar presente, por ejemplo, en las páginas amarillas. Y funcionaba. Vaya si funcionaba. De hecho, gracias al éxito y a la experiencia alcanzada a través de estos medios, grandes y pequeños saben hoy hacer lo que hacen, unas campañas que no dependen del tamaño del emisor ni de su inversión en publicidad.
Las reglas del juego han cambiado. Cualquiera puede estar presente en los medios de comunicación, y lo que es aún mejor es que puede hacerlo hasta sin pagar por ello. Las variantes son infinitas y los precios también, todo depende de la capacidad imaginativa del emisor; el receptor está dispuesto (aunque no siempre preparado) a recibir cualquier tipo de mensajes.
A pesar de que Internet es el único medio que ha incrementado su penetración de forma ininterrumpida desde el año 1997, no todo está perdido para el resto. Si medios tan antiguos como la radio, exterior o televisión han aumentado su audiencia cuando todas las voces vaticinaban malos tiempos debido a los cambios de hábitos de los consumidores, es que aún hay muchas cosas por hacer (y por ver). Todo hace pensar que seguiremos vivos a pesar de Internet. Es posible que haya vida más allá aunque, por descontado, nunca al margen de la red.
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[1]: aimc.es


