Adaptarse al cambio antes de ser cambiado

Cambios, cambios y más cambios y, con ello, adaptaciones. Así es la realidad de hoy y será la realidad de mañana. La comunicación transformacional está presente entre nosotros. Los que nos dedicamos a la comunicación, vemos cómo las nuevas herramientas, tendencias y público nos están haciendo adaptar nuestras rutinas diarias a estas nuevas realidades.

En los últimos tiempos, el sector de la comunicación ha sufrido una gran metamorfosis. Según el artículo publicado por Gonzalo Fernández en Prnoticias, el consumo de los medios de comunicación por la audiencia, el auge del móvil o la credibilidad de los distintos soportes por parte de los distintos públicos condicionarán las estrategias de las comunicaciones y acciones de las compañías.

El Colegio de Publicitarios y Relaciones Públicas de Cataluña lo tiene claro y nosotros también. Los medios de comunicación siguen siendo claves y determinantes en las estrategias de comunicación y difusión del mensaje de las marcas. No obstante, el sector de la comunicación ha visto ampliadas sus barreras y terrenos de actuación, las fórmulas tradicionales cambian su esencia para dar paso a experiencias más cercanas al branded content.

Dada la limitación del texto, nos centraremos en algunos de estos cambios y nuevas tendencias, que nos han parecido relevantes.

La empresa, cada vez más polifacética y flexible        

La empresa ha visto ampliadas sus funciones, pasando de estar centrada en las relaciones con la prensa a convertirse en la gestión integral de la notoriedad y reputación de sus clientes. Trabaja generando contenido a medias entre el periodismo, el marketing y la publicidad. Así, las nuevas fórmulas como el branded content, los eventos o los vídeos promocionales permiten mantener el networking, las relaciones públicas y todo ello mezclando negocios comerciales e informativos de la marca.

A su vez, el terreno digital ha ido ganando puestos. Nuevos canales, novedosos formatos para presentar los mensajes, relaciones con nuevas audiencias y adaptación de los tonos y estilos, son algunos de sus beneficios. El contenido en Internet funciona y en Social Media, también, donde se concentra el mayor público de interés. Según el reciente Estudio Anual de Redes Sociales 2017, presentado por IAB Spain, el 86% de los internautas de 16-65 años utilizan redes sociales, lo que representa más de 19 millones de usuarios. Quienes más las usan tienen entre 31 y 45 años. De estos usuarios, 8 de cada 10 siguen marcas a través de las redes sociales y un 25% opinan que la presencia en redes sociales aumenta la confianza en la marca. Destacamos que un 52% declara haber sido influido por las redes sociales en sus compras. Por todo ello, el obviar el nuevo terreno digital sería perder oportunidades de negocio.

Asimismo, y en consecuencia de las nuevas plataformas de difusión, las empresas tienen más alcance: La globalidad es una realidad. Cualquier contenido difundido en Internet puede tener el mismo impacto aquí y en la China.

Igualmente, el hecho de disponer de nuevas herramientas digitales, hace que existan más opciones para valorar el impacto del trabajo. Tantas métricas, tantos resultados. Con las analíticas de datos, a cual más detallada, los clientes tienen los suficientes resultados para valorar las acciones intangibles y los impactos en sus negocios.

El público, cada vez más exigente y desconfiado

Un público exigente, con una nueva cultura, ha cambiado las formas de hacer comunicación. La sociedad demanda entender cómo se han hecho las cosas y el por qué se ha hecho de esta manera, cómo afectará a sus vidas y sobretodo qué beneficios obtendrán de ello.

Por lo general, existe cierta desconfianza hacía la marca. El público quiere transparencia ante todos los movimientos que le puedan incumbir. Cuestiona todo lo que se le presenta y a ello debemos enfrentarnos y satisfacerles.

Además, es un público activo. Con el canal bidireccional, el público recibe el contenido, opina y participa generando su propio contenido. Por una parte, con su feedback, la estrategia de comunicación puede afinarse más, pero por otra, las empresas deberán estar pendientes de sus reacciones, la inmediatez de sus respuesta hace estar alerta las 24 horas del día.

En Roldós Publicidad hemos aprendido y aplicado estos cambios a nuestras rutinas de trabajo. Ponte en contacto con nosotros si quieres que te asesoremos con tu negocio en un ecosistema de nuevas herramientas y fórmulas para la estrategia de comunicación.

*Datos del análisis del estudio cualitativo realizado por la agencia Axicom 2017.

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Datos radio segunda oleada EGM

Como sabemos, hacer campaña publicitaria en radio nos permite una sencilla segmentación, rápida cobertura y un mensaje inmediato, además de poder patrocinar o realizar promociones o concursos que van directos a nuestro core target. Por este motivo es muy importante saber en qué emisora vamos a hacer nuestra campaña.

En sus notas de final de curso, la segunda oleada del EGM sitúa a la SER como la radio generalista que más crece en audiencia a nivel nacional, hasta alcanzar los 4,4 millones de oyentes de lunes a viernes, lo que supone 1,7 millones más que la COPE (segunda en el ranking con 2,7 millones de seguidores), y 2,5 millones más que la tercera, Onda Cero (1,8 millones). La SER corta así una racha de tres oleadas consecutivas de caídas.

La SER ha llegado en este EGM de fin de temporada un promedio de 4.409.000 oyentes, frente a los 4.353.000 que sumó en la misma oleada del año pasado.

La COPE ha crecido en este periodo de 2.666.000 a 2.708.000 oyentes; Onda Cero se pone con 1.893.000, también por encima de los 1.849.000 de julio de 2016, y Radio Nacional baja de 1.417.000 a 1.353.000.

La audiencia total de la radio ha permanecido prácticamente estable en este último año, con 24,8 millones de escuchas diarias (24.874.000 frente a 24.838.000 de hace un año). La radio musical suma 14,6 millones (gana 300.000) y la radio generalista 11,6 millones (pierde 600.000).

Por franjas horarias, Hoy por hode la SER es el magacín matinal más escuchado con 3.047.000 oyentes (más que los 2,92 millones de hace un año). Herrera en COPE de Carlos Herrera es segundo con 1,88 millones (ligero retroceso respecto a los 1,86 millones de 2016), Más de uno con Carlos Alsina y Juan Ramón Lucas de Onda Cero también baja (de 1.215.000 a 1.093.000) y Las mañanas de RNE se quedan prácticamente estables (de 927.000 a 925.000).

En la tarde, La ventana de la SER se impone con 907.000 oyentes (unos 50.000 más que en la segunda oleada de 2016), por delante de Julia en la onda de Onda Cero(sube de 464.000 a 512.000), La tarde de COPE con Ángel Expósito (crece de 388.000 a 441.000) y Las tardes de RNE (sube de 324.000 a 356.000).

En la noche deportiva, la SER renueva liderazgo con El larguero de Manu Carreño, que crece hasta los 974.000 fieles (915.000 hace un año). La segunda posición vuelve a ser para El partidazo de COPE con Juanma Castaño y 596.000 (sube desde los 472.000) y El transistor de Onda Cero con José Ramón de la Morena atrae a 363.000 (194.000 el año pasado).

Los fines de semana, A vivir que son dos días, de la SER, mantiene su dominio, aunque baja de 2.252.000 oyentes de hace un año a 2.047.000 ahora. Y en la tarde-noche deportiva, Tiempo de juego de COPE con Paco González, Manolo Lama y Pepe Domingo Castaño, supera los domingos a Carrusel deportivo de la SER, con 1.484.000 frente a 1.445.000, mientras que los sábados Carrusel recupera el primer puesto con 1.511.000 frente a 1.454.000 de la COPE.

En la radio musical, Los 40 es la más escuchada, con 2.871.000 (pierde en comparación con los 2.975.000 de la segunda oleada de 2016). Cadena Dial es segunda con 2.371.000 (gana respecto a 2.211.000) y Cadena 100 es tercera con 2.113.000 (1.830.000 hace un año).

Para poder resolver cualquier duda que les pueda surgir tanto de este estudio como en cualquier medio publicitario, Roldós está a su disposición.

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La publicidad en los años setenta

El post de esta semana nos remite a un texto publicado en La Vanguardia en la década de los setenta del siglo pasado. Si leemos atentamente las diferentes ideas de esta breve sección periódica titulada “El pro y el contra”, advertiremos grandes dilemas, todos ellos propios de debate hoy, casi cincuenta años más tarde.

Noel Claraso, afamado escritor y guionista español, es capaz de concentrar interesantes reflexiones a propósito de la publicidad en un brevísimo texto. Nuestro objetivo es destacar algunas de ellas para que nuestros lectores pueden ver cómo eran las cosas antes y cuánto de iguales son ahora… 

La Vanguardia, 22 de julio de 1975

La Vanguardia, 22 de julio de 1975

En primer lugar, el autor habla del uso de determinadas licencias publicitarias referentes al lenguaje: las faltas de ortografía. Así, no era extraño (ni lo sigue siendo), que algunos textos presentaran algún error ortográfico o gramatical. De este modo se conseguía captar la atención del público. Actualmente, a pesar de que sería una interesante técnica para intentar conseguir un segundo de atención (o un clic) de nuestra audiencia, su abuso (intencionado o no) la ha relegado al olvido. La costumbre es lo que tiene. Por desgracia, a nadie sorprende ya toparse ante una falta ortográfica en un anuncio (ni tampoco en los libros, medios de comunicación u otros medios impresos). Por eso, el famoso “si toséis, toméis” -conocido slogan al cual alude Claraso, y que se hizo muy popular en la Barcelona de principios del siglo pasado, gracias a la perspicacia del publicitario Rafael Roldós, que lo ideó para dar a conocer el producto de su gran amigo, el doctor Andreu- ya no causaría el revuelo que supuso en su momento.

En segundo lugar, el texto se refiere también a la idea de que “lo bueno de un anuncio es que llame la atención”, aunque sea a base de repetición, llegando, si es necesario, hasta la saciedad. Pues bien, el verano de 2017 nos deja una muestra de cómo seguir a pies juntillas esta recomendación y, además, con éxito. Algún avispado lector ya habrá intuido que nos estamos refiriendo al controvertido anuncio del “pollo, pollo”, de una conocida cadena de comida rápida. Esta campaña ha conseguido revolucionar las redes sociales a la par que ha representado un aumento de las ventas del mencionado producto, según afirma la compañía, convencida, además, de que “Cuando algo es bueno de verdad, se dice dos veces. Por eso en KFC no hacemos solo pollo, hacemos Pollo, Pollo.”

Una vez más, nos encontramos ante un caso que nos demuestra que no todo está caduco. Eso sí, hay que dar con la varita mágica, aunque, esa oportunidad en ocasiones sea fruto del azar.

Anuncio KFC “Pollo Pollo”. Fuente: Youtube

A lo que no tenemos respuesta todavía es a las reflexiones que el autor expone acerca de la nomenclatura publicitaria. Y es que… si “la ciencia de los anuncios se llama publicidad (…) ¿por qué no llamarla anunciaduría? O ¿por qué a los anuncios no se les llama publicidatorios o algo así?”. Realmente, continúan siendo misterios del lenguaje, y hasta que podamos resolverlos, desde Roldós seguiremos atentos a la revolución del “pollo, pollo” y a las posibles licencias ortográficas que nos depare “la vuelta al cole”. 

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De la Reputación a la Confianza

Ayer martes 4 de julio asistimos a la presentación del Anuario de la Comunicación 2017, que presentaba DIRCOM. Después de unas palabras de Mª Lluisa Martínez, Presidenta de DIRCOM en Catalunya, y una explicación del anuario a cargo de María Urreiztieta, directora de Contenidos, Publicaciones y Encuestas de la organización, Brad Pick (Edelman) nos habló del paso de la REPUTACIÓN a la CONFIANZA, entendiendo la reputación como la opinión que sobre aquélla tiene el mercado – algo similar a la fama –, que está construida en base a experiencias durante el paso de los años.

Se ve la REPUTACIÓN como lo que la gente piensa de nuestra empresa, basado en acciones pasadas, algo similar a la percepción que tenemos de ella en nuestra mente, que se ha ido formando gracias a “tomas de contacto” con los productos y servicios que la empresa proporciona y que hemos experimentado. También se los llama “momentos de la verdad”, ya que estos “contactos” con aquellos a través de una compra, el uso de los mismos, la atención de sus colaboradores directos (la propia empresa) o indirectos (los que nos atienden en el retailing), las respuestas o comentarios de esas marcas en las Redes Sociales, e incluso la forma en que atienden nuestras reclamaciones.

Por el contrario, la CONFIANZA se basa más en lo que la gente espera de nuestra empresa y de sus productos y servicios, teniendo presente las expectativas futuras de estos, en vez de las experiencias pasadas, asignando mentalmente una cierta probabilidad a que la empresa “haga lo correcto”. Los negocios se basan cada vez más en una relación de confianza entre las dos partes. Debe existir un equilibrio entre la confianza que yo pongo en la marca y lo que ésta me ofrece. Aquí adquiere una importancia creciente conceptos como TRANSPARENCIA y ÉTICA. No todo vale para hacer negocio. Se debe posicionar antes al CLIENTE (sus aspiraciones, sus expectativas) que al propio BENEFICIO empresarial, para ser sostenible y creíble a largo plazo.

Para ello es necesario comunicar con frecuencia y honestidad los distintos hitos de nuestra empresa, sus resultados, el comportamiento de los productos y servicios, incluso los errores cometidos y cómo los podemos solucionar (credibilidad). Si se pretende “alcanzar el objetivo de beneficio como sea”, el mercado lo detectará y perderá la confianza en nuestra empresa. El lema de Roldós Publicidad, creado por nuestro bisabuelo en 1872, es “de la Transparencia, el Respeto; de la Cercanía, la Confianza”.

Ponte en contacto y confía en nosotros para que te ayudemos a planificar con eficacia tus campañas de publicidad.

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