Rebajas… ¿a cualquier precio?

Una vez pasados los excesos propios de estas fiestas, y en plena vorágine de nuevos propósitos que pronto se desvanecerán, damos la bienvenida al período de rebajas.

Por la que cuenta nos trae a nosotros y a nuestros clientes, estos días hemos estado muy atentos a lo que ocurría en las calles de este país. El caso es que nos sorprende cada vez más (pero sin ningún tipo de juicio, ni mucho menos), la flexibilidad con la que se está acuñando este término. Y con ello nos referimos no solo a su significado, sino también al período en que, supuestamente, debe aplicarse. Las distintas leyes que existen en las diferentes comunidades autónomas y los nuevos hábitos de consumo, han provocado una situación en la que todos los comerciantes se apropian de este término y lo aplican como más les conviene.

Hay que reconocer que existe cierta confusión entre algunos conceptos que aun sin significar lo mismo, convergen en un mismo punto: el bolsillo del consumidor. “Descuento”, “rebajas”, “promoción”, “oferta”…¿sabemos en qué se diferencian? Posiblemente, no. Y en realidad, la diferencia es importante porque existen características, obligaciones y derechos concretos, como la Generalitat de Catalunya se encarga de recordar en su página web. Según apunta, “se entiende por rebaja una reducción en los precios que los bienes o servicios hayan tenido con anterioridad. Esta reducción en los precios en ningún caso implicará una reducción de la calidad de los bienes o servicios.” Por otro lado, una oferta o promoción es “la publicidad de condiciones especiales más beneficiosas para la persona consumidora en relación con las practicadas habitualmente por la empresa o el establecimiento.” Algunos tipos de promoción que se pueden hacer en un comercio son: regalos por compra, sorteos, concursos, descuentos por determinada compra o importe, cupones de descuento, producto adicional (2×1 ó 3×2) … y todas las que se nos puedan ocurrir.

A continuación veremos algunos ejemplos de cómo se anunciaban estos descuentos en el siglo XX y las fórmulas que se utilizan en la actualidad.

La Vanguardia, 01/02/1901

La Vanguardia, 10/1/1918

Fuente: marketingdirecto.com

Fuente: caprabo.es

Dicho esto, alguien se preguntará… ¿y qué tiene esto de trascendental? Quizás de trascendental no tenga nada, pero sí es importante. Pero claro, depende de para quién. Y es que las cifras de venta correspondientes al período oficial de rebajas no son reales; no podemos contabilizar este período únicamente desde el 7 de enero si ya se están aplicando otras fórmulas de descuento desde días (en Barcelona, algunos comercios empezaron las rebajas a principios de año, como ocurre en otras ciudades españolas), incluso meses atrás (con fórmulas como el “Black Friday”).

Estos datos deberían conducirnos a una reflexión: ¿por qué los anunciantes destinan gran parte de sus presupuestos en medios a promocionar el período oficial de Rebajas (enero y julio), cuando en realidad deberían distribuirlo a lo largo de todo el año y así cubrir los nuevos períodos en que se pretende aumentar el consumo de los ciudadanos? Sin duda, esta postura  sería beneficioso para todos los que participamos en el asunto. Los primeros, los consumidores, que se liberarían de la saturación publicitaria a la que están expuestos en estas fechas y que tanto daño causa a los que defendemos la eficacia de la comunicación publicitaria. Pero también nos vendrá muy bien a quienes nos dedicamos profesionalmente a este negocio: los medios de comunicación podrían distribuir mejor sus cortes publicitarios, algo que la audiencia agradecería enormemente y los anunciantes, también; por su parte, las agencias de publicidad podrían planificar mejor la carga de trabajo de sus equipos y buscar la eficacia creativa; en cuanto a las agencias de medios, también nos veríamos favorecidas en tanto que dejarían de estar copados todos los espacios de interés y los ceros de las tarifas a bailar al son de los GRPs (y otras unidades de medida), lo que se traduce en eficiencia. Por tanto, y como veníamos diciendo… todos ganamos.

Por tanto, invitamos a todo aquél que nos esté leyendo a la siguiente reflexión ¿y si dejamos atrás los excesos navideños? Aunque no haya llegado aún la cuesta de enero, y tengamos cargados los bolsillos, seamos cautos; el año acaba de empezar. Si quieres que te ayudemos a planificar tu presupuesto de medios, en Roldós sabemos cómo hacerlo. 

Carolina Serra, Departamento de Marketing
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