Comunicación, desinformación, y medios

En los últimos meses hemos ido siendo conscientes de la popularización de palabras como “fake news” o “desinformación” que no dejan de reflejar algo tan antiguo como hacer correr información errónea, malintencionada o vacía  de contenido con una finalidad intencionada. A la par de esto, hemos podido ver la creciente preocupación por el negativo impacto que esto está provocando entre la opinión pública y los medios de comunicación.

Según el Informe de Predicciones Tecnológicas para el 2018 de la consultora Gartner (analizado el pasado 7 de noviembre en el CCIB de Barcelona) en el año 2022 la población de las economías avanzadas consumirá más noticias falsas que verdaderas. Una de las claves que explican la proliferación de esta problemática ha sido el papel amplificador de las redes sociales que no ha hecho más que abonar un campo ya muy empobrecido de pensamiento crítico.

En el mundo de la publicidad las marcas, y las empresas a las que pertenecen, pueden ser doblemente víctimas de esta problemática. Por un lado como anunciantes, apareciendo sus mensajes al lado de noticias que causen un negativo impacto por efecto contagio a su imagen de marca. Por el otro, ellas mismas pueden ser las protagonistas de un bulo propagado por una noticia falsa ¿O es que ya no recordamos leyendas urbanas tan sonadas como la de gente encontrando animales muertos dentro de latas de refrescos?

En el otro lado está el periodismo. De acuerdo con el primer punto del código deontológico del periodismo; “el periodista debe mantener un compromiso ético respecto a la verdad”. En la práctica nos encontramos que; según la línea editorial de cada medio de comunicación, de los intereses del accionariado propietario y de la influencia ideológica de los anunciantes que sustentan económicamente los medios con sus inversiones publicitarias, la visión de la realidad es percibida y comunicada de una forma totalmente diferente dependiendo de quien la narre.

Toda esta problemática acelera la profunda transformación que está viviendo el sector. Tres de los grandes grupos mediáticos españoles; Vocento, Prisa y Unidad Editorial (y en general todas las cabeceras del país) encadenan varios años de desplomes, sobre todo en lo que a su negocio de periódicos se refiere. Entre enero y septiembre de 2017, la suma de los ingresaron de estos tres grupos fue de 56 millones de euros menos que en el mismo periodo del año pasado en sus divisiones de prensa (20 millones a causa de la bajada de la publicidad, 30 millones a causa del desplome de la circulación y el resto a suplementos, revistas y promociones).

Joe Heller: Ilustración para el editorial de “The Daily Astorian” (1/12/2016)

Uno de los agravantes de esta situación es el deterioro de la confianza de la audiencia de los medios de comunicación y si de algo ha de servir es para recordar su misión informativa y compromiso con el derecho a la información recogido por la resolución 59 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, así como por el Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Prueba de esto  son los resultados que arroja el informe trust in news elaborado por Kantar Media entre ciudadanos de Brasil, Estados Unidos, Francia y Reino Unido que confirma la perdida de la credibilidad de la información que circula por las redes que abre una brecha de confianza entre los medios digitales y los tradicionales.

Podemos observar pues, que marcas y empresas continúan creyendo en la publicidad en la prensa escrita, y que la perdida de la competitividad del medio es acusada por la caída de la credibilidad y difusión, no por la de la caída de publicidad que experimenta un lento pero sintomático retroceso año a año.

Está claro que el sector está en plena y brutal transformación y que; agencias, medios y anunciantes no nos podemos permitir el lujo de descolgarnos de esta realidad ni de tomar parte activa en esta apasionante cruzada. En Roldós seguimos apostando por mantener una postura crítica ante la información y la lealtad como forma de regir nuestras acciones, planificaciones y forma de relacionarnos con nuestros clientes y stakeholders como bien apunta nuestro lema corporativo acuñado por Rafael Roldós en 1872; “de la Transparencia, el Respeto; de la Cercanía, la Confianza”. 

“Fake news” 1894 illustration by Frederick Burr Opper
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